Abrocharos los cinturones. Vienen curvas

freepiolin

Me encantaría tener la capacidad de viajar al futuro (para después volver, tampoco quiero gastar la vida así como así). Además de trasladarme al viernes para saber la combinación de la lotería primitiva del jueves, me propondría viajes más lejanos. La Catalunya del 2040, por ejemplo. Es probable que Iceta ya no baile a causa de la artrosis, que Albiol sea el mayor cuñado de las partidas de mus y que Arrimadas recuerde lo que pudo haber sido y no fue cuando haga pilates con sus amigas del upper Diagonal.

Por definición, el futuro es sinónimo de incertidumbre. Y de esa incertidumbre viven las compañías de seguro, los economistas y los políticos. El pasado, además, no constituye ninguna garantía para entender el presente. Se cogen hechos del siglo XV, que se mezclan con otros del XVII para explicarlos en el XXI, cuando ni siquiera podríamos hacer eso con nuestra vida. De hecho, ni siquiera recuerdo qué cené ayer, voy a comprender por qué el destino quiso que un niño me vomitara encima viendo una peli en el cole (historia real). A mí el pasado me preocupa relativamente poco. Prefiero el presente. Vivimos en directo, acertamos o nos equivocamos en directo. No como Jordi Évole, por cierto.

Viajar al futuro, sin embargo, me permitiría entender mejor lo que está sucediendo ahora en Catalunya. Me explico: llegan Guardias Civiles y Policías Nacionales a Catalunya. No hay ningún Congreso de Tricornios, ni una despedida de policías solteros. Vienen a impedir que los catalanes votemos. Y para eso despliegan una campaña que parece diseñada por Torrente después de hacer un cursillo del CNI por correspondencia. Para empezar, alguna mente de esas que pagamos entre todos, decide que estos funcionarios del orden y la ley se hospeden en barcos, uno de ellos decorado con Piolín, el Pato Lucas y el Coyote. Primer Bravo. Después del cachondeo generalizado, los tapan con una lona. Eso sí, por un lado. Los miles de personas que llegan a Barcelona en avión pueden contemplar perfectamente el otro lado. Estribor y babor. Con cuatro pelis de piratas que veas, ya pillas que los barcos tienen dos lados. Segundo Bravo. El cachondeo se generaliza. Se hace trending topic mundial el #FreePiolín. Y alguna de esas mentes privilegiadas que nos hablan de la “Constitución que nos hemos dado” decide destapar otra vez a los personajes de Looney Tunes. Tercer Bravo. Pero vayamos un poco atrás. En plena Alerta 4 terrorista, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado se empeñan en entrar en imprentas buscando peligrosas papeletas y propaganda electoral. La gente en sus casas imprime pósters. Ayer, además, se repartieron miles de papeletas en Barcelona. Cuarto Bravo. Entran también en un semanario local y en diferentes diarios por eso de ofrecer amor a los catalanes. Cierran páginas web con información sobre el referéndum que se multiplican con diferentes nombres marianorajoy.cat o fundacionfranciscofiasco.org. Quinto Bravo. Entran en el Departament d’Economia y se dejan los coches aparcados en la puerta, en plena Rambla de Catalunya. Los catalanes, que tan pronto montamos un 4 de 9 amb folre i manilles como una manifa improvisada, rodeamos con 40.000 personas a los discretos agentes y a la secretaria judicial. Sexto Bravo. Dan toda la publicidad gratuita a Podemos prohibiendo actos. Séptimo Bravo. No pueden proteger a setecientos cargos públicos en Zaragoza porque tienen a sus efectivos en Catalunya. Que Rajoy rece a alguna de esas vírgenes a las que dan medallas porque, como haya algún atentado en España, va a tener que buscar sus testículos con el Hubble. Octavo Bravo. Pero aún hay más: Assange tocándole lo que no suena a Pérez Reverte o a Enric Hernández; Alejandro Cao de Benós, delegado del régimen de Kim Jong-un, diciendo que regalará una bomba H a la República catalana para bombardear Intereconomía, un monje de Montserrat pidiendo el referéndum con aplausos de los fieles; el Liceu eufórico gritando “votarem”; los estibadores de los puertos catalanes negando el servicio a la armada Piolín; el community manager de la Guardia Civil hablando de destinos que susurran y guerreros que responden y hasta el Primavera Sound emitiendo un comunicado en contra de la actuación del gobierno. Para que después os quejéis de que el otoño es aburrido.

Pues sí, me gustaría viajar al futuro. Aunque sólo sea para explicar a mis nietos que uno de los símbolos de la lucha fue Piolín.

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