Carta a Rosa Díez

rosa

Estimada, o no, Rosa Díez:

Ya basta. Ya has gastado toda la demagogia, todos los populismos de escaparate, todas las metáforas, todos los insultos. Ya has rebasado todas las líneas que cualquier persona con responsabilidad política debería respetar. Ya has arrastrado tu carrera política por el barro en demasiadas ocasiones. Ya basta. Ya es suficiente. No conoces el respeto, no conoces la empatía, no conoces la dignidad. Ya te has denigrado lo suficiente con el hambre voraz de buscar votos a cualquier precio. Ya has convertido en demasiadas ocasiones el proceso catalán en un cuento de terror entre buenos y malos. Tu maniqueísmo huele a propaganda low cost, tus polémicas de diseño insultan la inteligencia de demasiadas personas.

Conviertes a Catalunya en una masa aborregada, adoctrinada, ciega y sin capacidad de juicio, como si aquí no existieran brillantes filósofos, periodistas, economistas, sociólogos o ciudadanos anónimos, independentistas o no, capaces de realizar un análisis mucho más certero y preciso que el de una trepa con aspiraciones como tú. Simplificas la realidad (perdón, tu realidad) en un relato oscuro, conspiranoico y sin datos que avalen tus proclamas. Otros portavoces de la demagogia ya lo hicieron antes. No eres la primera y estoy convencido que tampoco serás la última.

No me pareció verte por las calles de Barcelona el pasado 11 de septiembre. No había coches bomba, tampoco tiros en la nuca, ni impuestos revolucionarios. Había niños, jóvenes, cuarentones, cincuentones, ancianos, profesores, ingenieros, artistas, dependientes, mecánicos, comerciales… Había ilusión, mucha ilusión. Había sonrisas, voces al unísono, había esteladas. Había gente. Mucha gente. Muchas mentes. Muchos puntos de vista. Muchas opiniones. Había diversidad en la unidad. Y, sobre todo, había paz. Cánticos, música, muestras de cultura popular, civismo, civismo, civismo.

Por eso, afirmar que “si no fuera porque en Euskadi nos mataban, lo de Catalunya es peor” es un vómito intelectual. No. Ya basta. España no merece políticos como tú. No merece hemerotecas andantes de insultos, menosprecios y mentiras. Ni siquiera merece políticos profesionales. Es un oxímoron, una contradicción. La política NO es una profesión. La política es una época, los mejores años de una persona dedicados a servir a la comunidad. Su talento en la organización, su visión de futuro, su amor al estado que pone al servicio de todos los ciudadanos (también los que no opinan como él). El día que personajes como tú lo entiendan, seguramente nos irá mejor a todos.

Em pots seguir al Twitter: @alexsocietat i també al Facebook