Carta al director general de El Corte Inglés

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Estimado, o no, Dimas:

En primer lugar, quiero felicitarte por tu nombramiento como director general de El Corte Inglés. Sin duda, tu camino hasta la cima ha debido ser especialmente costoso. Bueno… ser sobrino de Isidoro Álvarez y nieto de Dimas Álvarez, que era primo-hermano de Ramón Areces, fundador de la compañía, quizá te haya ayudado un poco. Pero se trata de pequeñas anécdotas vitales sin importancia.

Te escribo, eso sí, para comentarte una pequeña anécdota que ha sucedido en tus tiendas de Hipercor. Al parecer, vendéis unos bodis que poseen un mensaje curioso: “inteligente como papá”, “bonita como mamá”. Me gustaría saber si van a aparecer otras versiones menos feudalistas. No sé, por ejemplo, “inteligente como mamá”, “guapo como papá”. Es que he buscado en el diccionario de la RAE la palabra “adoctrinar” y no te vas a creer lo que dice: “instruir a alguien en el conocimiento o enseñanzas de una doctrina, inculcarle determinadas ideas o creencias”. Y es que a los falangistas os veo tan obsesionados con vuestra creencia de que en Catalunya los padres adoctrinamos, que lo que hacéis con los bodis creo que encaja bastante más con el verbo adoctrinar. Ya sé que los papás pueden ser inteligentes y las mamás, bonitas. Pero mirar el mundo desde un solo punto de vista e inocular ese punto de vista a los bebés en una prenda infantil parece una forma de proselitismo, sutil pero efectiva.

¿Sabes qué pasa en realidad? Que hay roles que se perpetúan de manera injusta a lo largo del tiempo. Roles basados en creencias religiosas, en tradiciones, en mitos, en leyendas urbanas o, simplemente, en mentiras. Roles que separan a los niños y a las niñas según colores (azul para él, rosa para ella), según juegos (fútbol para ellos, saltar a la comba para ellas), juguetes (camiones para ellos, muñecas para ellas) o, incluso, presidencias del gobierno para ellos y vicepresidencias para ellas. ¿Que me la cojo con papel de fumar? ¿Que meo colonia? Quizá sí, pero qué quieres que te diga, miro el calendario, veo que estamos en 2014 y que hay cosas que no cambian. Y, la verdad, siento un poco de pereza existencial con la idea de que aún se tenga que hacer pedagogía con determinadas situaciones. Ya sé que esto es una pequeña anécdota. Ya sé que, como decimos en Catalunya “són collonades” pero se agradecerían otro tipo de mentalidades que hicieran de la igualdad algo más que un brindis al sol.

Además, estos bodis limitan mucho al público potencial. Imagínate que Jaime de Marichalar y la infanta Elena hubiesen querido regalar una de esas prendas a sus hijos.

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