¡Salid con las manos en alto!

les paraules baja resolución

¡Somos el pueblo! ¡Estáis rodeados! ¡Salid con las manos en alto, donde podamos verlas! ¡No hagáis movimientos extraños! ¡Dejad la Constitución en un lugar seguro!

Así, poco a poco. De uno en uno y sin agruparos en formaciones extrañas. Devolvednos todas las instituciones que habéis hecho vuestras. Primero el parlamento, después el Tribunal Constitucional y el Supremo. Así está bien. ¡Tú! ¡El del bigote raro! ¡Las manos en alto! ¡Que las veamos todos! ¡Todos! En la boca el DNI, en una mano el acta de diputado y en la otra la VISA del banco suizo.

Muy bien. Despacito. Devolvednos la sanidad, el sistema educativo y todos los servicios sociales que nos habéis quitado. ¡Eh! ¡Tú! ¡El de las orejas de soplillo! ¡Y tú! ¡El barbitas salivillas! ¡Las manos en alto!

Descongelad los sueldos inmediatamente. Sin movimientos raros, recordad. Estáis rodeados y no podréis escapar.

Os habéis quedado el estado. Sí, no disimuléis. Para vosotros y vuestros amigotes. Devolved los privilegios que os habéis otorgado. No, amigos, Franco murió hace tiempo. Dejáis de estar aforados… y, vosotros, sí, sí, vosotros, tendréis que pagar el IBI como todos los demás. Esto se acabó. Dos legislaturas como máximo. Ya no existe la carrera política. No, amiguitos, ya no.

¡Eh! ¿No me has oído? ¡Te he dicho que dejes de agarrarte a la Constitución! ¡Vamos a votar! ¡Ya no creemos en vosotros! ¡Pero no queremos jugar con las mismas reglas! ¡Queremos votar para un estado nuevo!

¿Qué dices? ¡No te oigo! ¡No quiero oírte! A que jode, ¿eh?

Entregadnos los tres poderes. Así, donde están seguros. Sin mezclarse entre sí. Devolvednos también a esos periodistas. Ya no trabajan para vosotros. Ya no serán vuestros rehenes. Ya no se prostituirán por una exclusiva o una portada.

Devolvednos a los empresarios honestos, a los alcaldes con vocación de servicio, a los intelectuales que un día se vendieron por una subvención.

¡Salid con las manos en alto y devolvednos nuestros sueños! Dejadlos aquí. En la realidad, de donde nunca deberían haber huido. Devolvednos los años robados, los muertos en las cunetas, los papeles requisados, la memoria olvidada a golpe de decreto.

El estado es nuestro. Somos el pueblo. Somos la gente.

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