Carta a un tertulisto

círculos

Estimado, o no, tertulisto:

Quiero compartir contigo una teoría expuesta en el magnífico documental “Stories we tell”, dirigido por Sarah Polley y al que ya hice referencia en un artículo anterior. Imagínate tres círculos concéntricos como los que tienes en el dibujo adjunto. Imagínate que, ante una determinada situación, hecho o acontecimiento, se establecen tres grupos de personas.

En el primer grupo se sitúan las personas que han vivido los hechos de primera mano. Los han visto, los han oído directamente, los han experimentado en carne propia. Quizá su visión no era la mejor, quizá su experiencia venía contaminada por prejuicios, quizá los hechos que han presenciado desequilibraban una teoría preconcebida y se han negado a aceptarlos como reales. Pero, al menos, han estado allí presentes.

En el segundo grupo están las personas que no han vivido los hechos directamente. Es posible que les haya afectado de alguna manera pero, para realizar un cierto juicio sobre la situación, se basan únicamente en lo que les han contado las personas del primer grupo. Como ves, nos vamos alejando del hecho en sí. Quizá a los prejuicios del testigo se sumen sus prejuicios, quizá la persona del primer grupo que le ha explicado los hechos sea una mentirosa patológica, quizá los hechos que le ha narrado la persona del primer grupo desequilibren una teoría preconcebida y que se niegue a aceptarlos. Lo que está claro es que no ha vivido los hechos directamente y sus opiniones, de facto, tendrán menos valor que las opiniones del primer grupo de personas.

Y, finalmente, está el tercer grupo. No han vivido los hechos directamente y tampoco han tenido contacto con las personas del primer grupo. Sus conocimientos se basan en lo que les han transmitido las personas del segundo grupo. En consecuencia, quizá sus prejuicios se sumen a los prejuicios del primer y del segundo grupo, quizá las mentiras que les llegan sean un reflejo de las mentiras del primer y del segundo grupo, quizá los hechos desequilibren sus teorías preconcebidas que, previamente, han desestabilizado las teorías preconcebidas del primer y del segundo grupo, quizá se nieguen a aceptar estos hechos.

Un ejemplo:

Imagínate que un día sales de tu casa y descubres que la acera está mojada. Imagínate que te cruzas con un vecino con el que discutiste el día anterior sobre si iba o no a llover. Imagínate que este vecino te dice que ha llovido. Imagínate que te lo crees. Imagínate que esta conversación la escucha el personal de limpieza del ayuntamiento que acaba de pasar con el camión para limpiar tu calle con agua. Imagínate cómo se sentirá el personal de limpieza cuando oiga la conversación. Imagínate que eres un tertulisto al que pagan por salir en televisión para afirmar con chulería y prepotencia que ha llovido en tu calle. Imagínate que yo vivo en tu calle y que me levanto pronto para ir a trabajar. Imagínate que he visto cómo el camión limpiaba tu calle con agua. Imagínate que después te veo en televisión afirmando con chulería y prepotencia que hoy ha llovido en tu calle. Imagínate que escribo en un blog. Imagínate que, después, cientos de personas dejan comentarios en mi blog afirmando que hoy ha llovido en tu calle. Imagínate cómo me siento. Imagínate que te digo que lo encuentro divertido. Imagínate, también, que algo de tristeza y rabia se hacen hueco poco a poco en lo que antes encontraba divertido. Imagínate que cuando te veo hablando sobre Catalunya intente no olvidar en qué círculo estás, cuáles son tus prejuicios, tus ideas preconcebidas y las mentiras que te han contado. Imagínate que la realidad es poliédrica. Imagínate que no existen las verdades absolutas. Imagínate que todos pertenecemos a diferentes círculos dependiendo de la situación sobre la que opinamos. Imagínate que nadie es perfecto.

Àlex

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