Carta a Mister Corruption

rajoy perdón

Estimado, o no, Mister Corruption:

¡Qué bonito es pedir perdón! Queda muy Cristiano Apenaldo. Digo cristiano porque corresponde al perfecto proceso al que nos ha acostumbrado nuestra educación judeocristiana: pecado, culpa, perdón, penitencia, redención. Es como lo que dijo Woody Allen: el cristianismo es como una tarjeta de crédito, ya que disfrutas ahora y pagas más tarde. Sin embargo, yo creo que estamos viendo a demasiadas personas pidiendo perdón últimamente (“me he equivocado. Lo siento. No volverá a ocurrir” con acento de Borbón y sonrisa burlona). Y no es bueno que tantas personas con relevancia política pidan perdón. Uno pide perdón cuando le pisa a alguien un pie, cuando le da un codazo a otra persona en la cola del supermercado o cuando le quita la novia a su mejor amigo (bueno… quizá no es el mejor ejemplo). Pero, ¿pedir perdón por el tsunami incontrolado de corrupción que asola a este país y al que, por cierto, se nos obliga constitucionalmente a que nos sintamos emocionalmente vinculados, nos guste o no? Parece cinismo, más que el reflejo de cierta consternación con manitas cruzadas y mirada de niño pequeño que acaba de romper un jarrón.

Pero, claro, pides perdón porque tú o Aznar os equivocasteis poniendo en cargos de confianza a personas que no la merecían. ¡Pobrecitos! ¡Con las personas honestas que habitan la geografía nacional y tuvisteis que elegir a Matas, Rato, Acebes, Bárcenas y toda la colla pessigolla que, los únicos sectores que han dinamizado, han sido el del ocio nocturno y el de la prostitución. Hombre, la peli es mala, pero el casting es de juzgado de guardia. Sólo espero que no te dé por ser director de cine porque para adaptar a Shakespeare cogerías a Cañita Brava de protagonista.

Digámoslo claro: ¿qué tiene que suceder en España para que dimitas tú y todo tu gobierno? ¿Incendiar accidentalmente el palacio de la Moncloa por preparar una barbacoa en tu despacho? ¿Que te sorprendan haciendo botellón por la noche en el Congreso con Soraya SS? ¿Que algún periodista descubra que te bajaste un disco de Bertín Osborne del iTunes?

La gravedad de todos los hechos que estamos presenciando ya es suficiente para que te rindas, entregues la demagogia con los brazos en alto y acabes de asesor de Endesa. ¿Qué tal se te dan los cortocircuitos? Siempre podrás pedir perdón por haber depositado tu confianza en el electricista.

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