Sábado, sabadete, camisa nueva y un… #RajoyEnBCN

 

Estimado, o no, Mariano:

Sé que últimamente te estoy escribiendo muchas cartas pero es que te has convertido en el MVP del independentismo y quiero agradecértelo personalmente mediante estas misivas. Me pongo en contacto contigo porque me he enterado que el próximo sábado 29 visitarás Barcelona. ¡Qué bien! ¿No? Te irá bien alejarte un poco del ambiente de la capital y respirar algo de modernidad. Ya sabes, estar cerca del mar siempre relaja… el sonido de las olas… el olor a salitre… En fin, como diría Monago, no nos desviemos del vuelo… digo, del tema.

Como te decía, sé que nos vas a regalar con tu visita y quiero evitar que te aburras. Supongo que, como no sabrás muy bien qué hacer, necesitarás algún consejo sobre las actividades a realizar. En primer lugar, te diría que evites comer en “La Camarga”. Ya sé que es un restaurante muy bueno pero, a veces, hay floreros que escuchan. Quizá estés acostumbrado a Soraya SS, que es algo así como un florero que habla, pero de todas formas no es bueno que estés tan rodeado de floreros. Al final la gente confunde a las flores con los capullos.

La primera actividad que podrías hacer, si quieres empatizar con los catalanes, es un tour por los peajes. Sí, amigo, aquí no tenemos las radiales que hay en Madrid, ni los kilómetros y kilómetros de autovías gratuitas de las que otros gozan. Eso sí, si pasas por la Roca siempre te puedes acercar al outlet y encontrar alguna ganga.

Otra actividad que te recomiendo es un largo paseo. Podrías empezar en la Plaça Maria Cristina y caminar por la Diagonal hasta llegar a las Glóries. Después, tuerces a la derecha y coges Gran Vía hasta alcanzar la Plaça Cerdà. Y, como quien no quiere la cosa, habrás hecho la V. ¡Mira qué bien! No sé cuánto rato puedes tardar, pero creo que será tiempo suficiente para que todo ese tramo te lo imagines abarrotado de independentistas que pedían votar. Quizá no te llegaron imágenes de lo que supuso pero, créeme, estaba a petar de hombres, mujeres, niños, familias enteras que de forma pacífica se manifestaron con una sola voz. Ya sé que a ti te importan más las “mayorías” invisibles pero, de vez en cuando, también está bien abrir los ojos y ver a las visibles porque, si sólo ves a las invisibles, empezaré a pensar que eres como el niño de “El sexto sentido”: a veces veo mayorías.

Al llegar a la Plaça Cerdà puedes coger algún autobús que te acerque al Born. Además de ser un barrio muy bonito puedes ver el estropicio que hizo Felipe V. ¿No sabes quién fue? Un antepasado del campechano cazador, la infanta imputada, el nieto estudioso… Lo que vendría a ser una familia disfuncional. Normal. Nada especial. Allí te explicarán que Catalunya tuvo estructuras de estado y que la Guerra de Sucesión fue eso, una guerra, en la que hubo ganadores y perdedores, verdugos y víctimas, como en todas las guerras. Y, como a ti te gustan mucho las leyes, te explicarán qué fue el “Decret de Nova Planta” y de qué manera acabó con el cuerpo jurídico con que se habían dotado los catalanes. ¡Qué cosas tienen las leyes! Un día están allí y, al siguiente, viene alguien que las cambia. Como la del tabaco o la del aborto, ¿no? Ups, malos ejemplos.

Después te puedes ir paseando hasta el Museu d’Història de Catalunya. Sumérgete en lo que ha sido Catalunya. Vive sus alegrías, sus frustraciones, sus victorias y derrotas. Vive su vocación pactista, sus anhelos de autodeterminación, sus relaciones tempestuosas con Castilla, su espíritu comercial, su incorporación a la Revolución Industrial, la larga trayectoria del catalán, las revueltas, la Renaixença, las dictaduras… Empápate un poco de su historia. Sólo un poco. Tampoco abuses. Pasar al otro lado del espejo puede ser un shock para ti.

Y, para acabar la noche, acércate al teatro. Puedes asistir a una representación de “Polònia, el musical”. Allí verás que los catalanes también saben reírse de ellos mismos, que también saben hacer autocrítica, que por muchos mitos que hayan caído, siempre ha de haber un espacio para el humor. Me han dicho que las televisiones españolas están llenas de programas que hacen parodias de los políticos y del nacionalismo español. También me han dicho que en la Gran Vía madrileña hay varios teatros que tienen en escena montajes del estilo de “Polònia, el musical”. ¿Es así, no? Bueno, no lo sé. Quizá me han informado mal.

En fin, Mariano. Te deseo que pases un buen sábado en Barcelona. Eso sí, hay un consejo que he dejado para el final: ni se te ocurra quedar con Alicia. Media hora con ella y te entrarán ganas de invadir la Generalitat al grito de “Viva España, viva el orden y la ley”.

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