Carta a Curri Valenzuela

Estimada, o no, Curri Valenzuela:

He seguido tu trayectoria periodística (por llamarla de alguna manera) con una mezcla de vergüenza ajena y perplejidad. Pero tu último acto de onanismo intelectual ha sobrepasado los límites de mi capacidad para la sorpresa: “en la guerra civil los que pasaron hambre fueron los de derechas”, has afirmado. Eso sí, desde este humilde blog quiero enviarte mi más sincero aplauso por verbalizar esta reflexión sin que se te escapara la risa. ¡Bravo, Curri! ¡Bravo!

En serio, el estado de shock que he experimentado no lo tenía desde que vi a Soraya SS en su sesión de fotos eróticas… llámalas eróticas, patéticas… He intentado averiguar el origen de tu distopía, de esa sociedad imaginaria que invade tu mente y que provoca que la izquierda sea el infierno y la derecha, el paraíso. Vamos, que si El Bosco te hubiese conocido, ahora estarías en el Museo del Prado devorando a los condenados… sobre todo si tienen coleta o hablan catalán.

Eres de esa clase de personas que son capaces de ordenar a sus mentes que olviden lo que refuta sus teorías y que recuerden de manera recurrente aquello que las confirma. Los psicólogos lo llaman “sesgo de confirmación”. Yo, que soy un poco más bruto, lo llamo demagogia de cojones o, simplemente, mentir a saco. Sí, ya lo sé, no es muy científico pero, lo que has dicho, tampoco es que tenga mucho rigor histórico que digamos. Para empezar, los que tú llamas “de derechas” fueron unos golpistas a los que les apoyaron los regímenes de dos demócratas como Hitler y Mussolini. Fueron fascistas que después perpetuaron un régimen de represión durante casi 40 años y cuyos cachorritos ahora se han disfrazado de demócratas pero que siguen siendo los mismos fachas autoritarios de toda la vida. Sí, Curri, las cosas son así. Tú no puedes coger una serie sobre la Guerra Civil y saltarte temporadas enteras. Y, mucho menos, convertir a Dexter en un votante de Podemos o en un voluntario del 9N catalán. Que es, más o menos, tu visión distópica sobre la Guerra Civil. Y es que, has llegado a tal punto de perversión moral, que cualquier día de estos te tienen que practicar un exorcismo en directo. Ya me imagino al padre Damien Karras intentando sacar al diablo de tu cuerpo con los acordes del Tubular Bells de Mike Oldfield como banda sonora.

En fin, arroz con curri, en la Guerra Civil unos pasaron más hambre que otros, unos fueron perseguidos más que otros, unos se exiliaron más que otros, unos fueron reprimidos más que otros, unos tuvieron una vida mejor que otros, unos están en las fosas comunes más que otros, unos quieren olvidar más que otros, unos han sido estigmatizados más que otros. Y, si no lo quieres entender, no sirves para periodista. Jubílate ya. Nadie te echará de menos.

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