Carta a Bertín Osborne

bertin

Estimado, o no, Norberto Juan Ortiz Osborne:

Hacía tiempo que te quería enviar una carta pero, no sé por qué, lo consideraba una pérdida de tiempo y tampoco quería que te lo tomases como una broma. Y es que tú eres una persona muy seria. Ya lo has demostrado en numerosas ocasiones presentando “Contacto con tacto”, “Lluvia de estrellas”, “Menudas estrellas”, “Grand Prix” y, sobre todo, “Scavengers”. Resulta imposible olvidar tu aspecto de PornoMadelman futurista que marcaba músculos en una coraza de plástico chungo.

Pero a mí, en realidad, lo que me gustan son tus canciones. Por ejemplo, “Buenas noches, hija mía”.

Buenas noches, hija mía

que mañana es otro día

y papá esta siempre aquí

junto a ti

por toda una vida.

Siempre has sido independiente

tan pequeña y ya rebelde

cariñosa y liberal

tan vital, sensible a la soledad.

What? ¿Independiente? ¡Ahora lo entiendo todo! ¡Gracias, Freud! A ti no te mola nada que la gente quiera ser independiente, aunque se trate de tu pequeño retoño. Mister Norberto, ese señor que dejó los estudios con 16 años (aunque quizá fueron los estudios quienes le dejaron a él), no acaba de comprender que los catalanes queramos ser independientes. Porque, claro, ese señor que ama profundamente España ha perdido ligeramente la memoria. Ya no recuerda que en 2003 fue condenado a un año de cárcel (que no cumplió por ser la primera condena) y a pagar 900.000 euros por, atención, redoble de tambor… ppprrrrrrr… ¡¡¡ALZAMIENTO DE BIENES Y PROBLEMAS CON LA HACIENDA ESPAÑOLA!!! Muy bien, Norberto, muy bien. Según la resolución judicial, el defensor de la moral pública, el paradigma del amor por la patria, el Superman a favor de la unidad de España, intentó ocultar sus ingresos en Engañistán para evitar que tributasen en Hacienda. Perfecto, otro personajillo que da lecciones a todos aquellos que llevamos años tributando en un país en el que no creemos y en el que simplemente pedimos votar para que, de una vez por todas, adictos a la demagogia como tú decidan que el silencio es la salida más digna.

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