Very Idiot People

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Que conste que no te juzgo. Que conste que no pretendo decirte en qué tienes que ocupar tu tiempo libre. Que conste que no me siento superior a ti, que no quiero ofrecerte la imagen de que me he autoelegido como defensor de una especie de cultura elitista inhabilitada para traducir el mundo real. Que conste todo esto, por favor. Pero, en serio, dime, ¿qué te hace pensar que un chute de mierda televisiva como GH VIP te va a hacer feliz? No, en serio. Es curiosidad. Sé que estás hecho/a polvo de trabajar y que te apetece mucho que llegue ese momento en el que los niños ya duermen, la cocina ya está recogida, los platos dormitan en el lavavajillas y tu vida parece cobrar algo de reposo cuando te sientas en el sofá. Lo sé. Lo comprendo. Entiendo perfectamente que tu cerebro quiera algo fácil de traducir, algo simple, sencillo, que no se parezca en nada a todos los conflictos con los que has tenido que lidiar durante el día. Pero, tú eres mejor que ellos. A ti no te aportan nada.

Lo siento. Te estoy sermoneando. Insinúo que mi consumo televisivo es mejor que el tuyo. Perdóname. No voy de ese palo. Pero, permíteme que te diga una cosa: soy un adicto a la ficción. Y al buen periodismo. Y, también, al entretenimiento. ¿Qué quieres que te diga? Quizá sea el orgullo del obrero lo que me impide ver según qué cosas. Me ha costado mucho tener unos estudios. Ya sabes… horas y horas de lecturas, de trabajos, de prácticas. Aunque también he disfrutado mucho. Para qué negarlo. He visto la belleza. Y no una, muchas veces. He levantado la cabeza durante veinte minutos para ver el techo de la Capilla Sixtina. Y me he quedado boquiabierto. Es alucinante, increíble. He estado en el Louvre, en el MOMA, en la Tate Gallery o en el Rijksmuseum. No tengo palabras para describir tanta maravilla. He flipado con los grandes de la literatura. ¡Qué páginas! ¡Qué frases! ¡Qué personajes! He llorado con muchas películas. He soñado con muchas músicas. De ayer y de hoy. He visto espectáculos alucinantes. Conciertos, teatro, danza… No, de verdad, no presumo de nada. Al revés. Lo he hecho porque admiro la creatividad humana. Para mí es lo más parecido a la religión. Mi Dios es la capacidad que tiene el ser humano para aportar algo original, para traer al mundo múltiples formas de belleza que antes no existían. Sean con el lenguaje que sean y expresen lo que expresen: dolor, felicidad, soledad, amor, odio, tristeza, alegría, sufrimiento, esperanza… Somos eso. Somos eso y más. Somos la tumba de Oscar Wilde llena de besos que la gente dibuja con lápiz de labios y las primeras películas de dibujos animados que Reynaud tiró al Sena en una noche de desesperación y la sordera de Beethoven que no le impidió seguir soñando en notas musicales y el sueño frustrado de Van Gogh de crear una comunidad de artistas.

¿Te das cuenta? Te estoy sermoneando y no te lo mereces. Tienes todo el derecho del mundo a sentarte delante del televisor para saber cuál es la visión del mundo que tiene Kiko Rivera o Belén Esteban. Por supuesto que sí. Eres libre. Al final se trata de eso, ¿no? De ser libres. De que nuestro pensamiento cada vez alcance mayores cuotas de libertad… ¿para qué? Pues, no lo sé. Lo siento. Quizá aspiremos a un epitafio original del tipo “leyó mucho, lloró más, vivió a tope y murió como todo el mundo”.

De acuerdo. Te estoy sermoneando. Pero cuando te decía lo del orgullo del trabajador es porque no quiero que esos supuestos VIP’s que se han ganado la vida prostituyendo su intimidad, convirtiendo las banalidades de su vacía existencia en productos a la venta, ocupen mi tiempo libre. Me niego. No quiero darles ese privilegio. Me importa una mierda con quién se acuestan, si les han robado unas fotos de un topless o si se llevan fatal con vete a saber qué folclórica. Ya sé que soy muy ingenuo pero David Chase, Aaron Sorkin, David Simon, Howard Gordon o Alex Gansa han hecho grandes series de televisión. ¿Qué ha hecho Kiko Rivera? ¿Cuál es su legado a la sociedad occidental? ¿Qué valor aporta en tu construcción emocional o intelectual? ¿En qué te mejora?

Ya está. Lo dejo. Te he sermoneado y no te lo mereces. Pero antes, te voy a regalar una famosa frase de Blade Runner: “yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”. A lo que añadiría: yo he visto a Toni Soprano en la consulta de una psiquiatra, descolocado por unos patos en la piscina. He visto morir a Omar Little y a Carrie Mathison enamorarse de un terrorista. He visto a Frank J. Underwood comerse unas costillas mientras planea cómo alcanzar el poder. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de vivir.

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