Carta a Pablo Casado

casado

Estimado, o no, Pablo Casado:

Si mis fuentes no me fallan, naciste en 1981. Quizá en tu cuna habitó ese maravilloso hito del diseño llamado Naranjito. Eso significa, en pocas palabras, que eres muy joven. Tranquilo, no te lo echo en cara. Al contrario. Me encantaría tener tu edad para contemplar el mundo con algo más de ingenuidad. Ya sabes lo que dicen: un pesimista es un optimista con experiencia. Por eso, tú deja pasar un poco más de tiempo y ya verás en qué te conviertes rodeado de esos políticos de “centro”.

¿Me dejas que haga algo de pedagogía con la Wikipedia? ¿Que es muy cutre? También lo era el Naranjito y seguro que te abrazabas a él.

Se conoce como derecha al segmento del espectro político que acepta o promulga las diferencias sociales como algo secundario frente a la izquierda, que persigue una mayor igualdad o participación de la sociedad. No existe una definición estricta de derecha aunque dadas un conjunto de dicotomías individualismo frente a colectivismo, confesionalidad frente a laicismo, propiedad privada frente a propiedad pública de ciertas actividades económicas, igualdad de oportunidades frente a igualdad de resultados, tradicionalismo frente a reformismo social, conservadurismo frente a progresismo, la derecha se decanta estadísticamente por la primera de ellas en mayor proporción que la izquierda. Actualmente, el discurso político de la mayor parte de fuerzas de derecha habla favorablemente de la riqueza a través de la libre competitividad.”

¿Qué? ¿Cómo se te ha quedado el cuerpo? Pues efectivamente, aunque te sorprenda, el PP es un partido de derecha. Individualismo (que se lo digan a todos los que han cobrado sobresueldos a espaldas del erario público), confesionalidad (Fernández-Díaz no es precisamente Nietzsche), propiedad privada (Endesa, Tabacalera, Repsol, Telefónica, Argentaria o Gas Natural)… ¿Sigo?

Estimado, o no, Pablo. No existen los partidos de centro. Es un invento, un constructo que se ha intentado introducir en la mente del votante para desmarcarse de un pasado no especialmente glorioso. Tu partido fue fundado por franquistas. Supongo que conociste a Manuel Fraga. De centro, ¿no? ¿Y el resto? Cruz Martínez Esteruelas, Federico Silva Muñoz, Licinio de la Fuente y de la Fuente, Laureano López Rodó, Enrique Thomas de Carranza y Gonzalo Fernández de la Mora. Investiga. Documéntate. Analiza de dónde procedían ideológicamente estas personas. De centro, ¿no?

Estimado, o no, Pablo. En España tampoco existe la izquierda. Tal como dice Ismael Serrano en su magnífica canción: papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada, al final de la partida no pudisteis hacer nada, y bajo los adoquines no había arena de playa. Las utopías hoy en día se presentan en las tertulias y lanzan hashtags como si fuesen adoquines. Se llenan la boca hablando de la autodeterminación del Sahara pero después se desmarcan de la de Catalunya. Y se presentan con una Constitución que quieren reformar construyendo frases en negativo cuando estos cambios hacen referencia a lo que demandamos los catalanes. No, Pablo. Ni centro, ni izquierda. En España (y en la mayoría de países) gobierna la derecha. Gobierna el individualismo por encima de lo colectivo, lo privado por encima de lo público, el conservadurismo por encima del progresismo. No hay más cera que la que arde. Cinco millones de parados… ¿Y? ¿A cuántos ministros ha hecho dimitir la población con sus protestas? Hay más de 360 políticos y altos cargos imputados por corrupción. ¿Y? Eso sí, los catalanes nos cogemos de las manos en un recorrido de 400 kilómetros, formamos una senyera gigante con bastante más de un millón de personas, votamos en urnas de cartón aunque sepamos que no tiene validez legal y somos nazis, insolidarios y todas esas lindezas que nos sueltan desde ese maravilloso centro político en el que todos quieren estar, aunque nadie sepa realmente qué es. Y todo porque queremos votar, queremos que se oiga nuestra voz, a favor o en contra de la independencia de Catalunya. Pero que se nos escuche.

¿De centro? El centro no existe, Pablo. 

Em pots seguir al Twitter @alexsocietat i també al Facebook