Carta a Francisco Gambarte. #CiudadanosDesorientados

fran gambarte2

Estimado, o no, Francisco:

¿Cómo quieres que te quiera, si el que quiero que me quiera, no me quiere como quiero que me quiera? No sé si recuerdas este trabalenguas. Creo que define perfectamente mi sentimiento en estos últimos años. Y es que no os dejáis querer. ¿Cómo quieres que sintamos deseos de compartir la misma nacionalidad que vosotros, si tú, que según tu perfil de Twitter, eres un “abogado en ejercicio, apasionado por la montaña y cierto valle en el pirineo” escribes perlas como “mira sabes lo que haremos con la estrllada, limpiarnos el culo, jsjajsjs, putacataluña”?. Por cierto, qué risa más rara que tienes. Jsjajsjs. No me quiero ni imaginar cómo deben ser tus orgasmos. Es probable que utilices todas las consonantes del abecedario.

Twitter tiene un problema para algunas personas. Se trata de un proceso mental que se debería estudiar ya en todas las facultades de psicología. Analicemos sus fases:

  1. Indignatio summum. He decidido llamarla así porque queda muy científico. En esta fase inicial el sujeto se siente indignado por algo. Su sistema de estereotipos, prejuicios y cogniciones varias se ve alterado por algo. Quizá se le excita la glándula demagogiacita, ha visto a Albert Rivera en dos canales de televisión a la vez o se ha comido algún ABC en mal estado. Lo cierto es que le aumenta la tensión arterial, se le dilatan las pupilas, la babilla le cae por la comisura de los labios y siente deseos de estrangular a alguien.

  2. ¿140 caracterum? ¡Qué putadum! Como ves continúo con los latinajos. Es la fase en la que te quieres cagar en algo o en alguien pero sólo tienes 140 caracteres. ¡Joder, pero si podría escribir un libro con mi cabreo! ¿Qué hago? Quizá acudas a las onomatopeyas del tipo jsjajsjs para, por ejemplo, definir una risa en modo ironic-powerful-advanced.
  3. Maestro tuitero. Es la fase en la que logras condensar tu indignación. Pero no interviene ni el hemisferio izquierdo, ni el derecho. Es el momento en el que los testículos se convierten en el sustituto perfecto del cerebro. A veces las sinapsis testiculares se desarrollan más en el izquierdo. En otras ocasiones es el testículo derecho el que permite fabricar el tweet. Todo depende de hacia donde cargue el individuo (llamémoslo individuo, neanderthal 2.0, gilitwitter…). Es cuando todo un abogado, apasionado por la montaña y algún valle del Pirineo es capaz de traicionar los cuatro años de carrera y no sé cuantos de profesión y escribir “mira sabes lo que haremos con la estrllada, limpiarnos el culo, jsjajsjs, putacataluña”. ¿Derecho romano? ¿Civil? ¿Administrativo? ¿Fiscal? Quizá el más adecuado es el penal, pero por la pena que se da.
  4. Ridículo, culpa, arrepentimiento, penitencia, perdón. He reunido estas fases tan cristianas en una para ahorrar tiempo (bueno, la del ridículo sólo es cristiana si hace referencia a cierto jugador del Madrid). La idea en resumen es “lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir”. Pero, ¿sabes qué? Tú eras el candidato de Ciudadanos a la presidencia del Principado de Asturias. Y me importa medio huevo y parte del otro que hayas dimitido. Me es completamente igual qué presidente pueda tener Asturias en el futuro. ¿Y sabes por qué? Mi desconexión mental de España es ya un hecho irreversible. Cada vez que aparece un catalanófobo como tú, mi cerebro filtra las palabras, los sonidos. Vuestros textos se me antojan borrosos y vuestros sonidos me llegan muy lejanos. En fin, Francisco, que abandones la política está muy bien. Pero que te multipliques por cero estaría mucho mejor.

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