Celia Villalobos: gamer nivel Jedi

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Estimada, o no, Celia Villalobos:

Te escribo para formularte la pregunta que ahora mismo corre por las mentes de media España: ¿en qué nivel estás? Es lo primero que se pregunta cuando sabes que alguien juega al Candy Crush. En serio, hay cuestiones muy importantes en esta vida. Recordando al gran Groucho Marx: ¿le dejó mucho dinero? ¿Quiere casarse conmigo? Responda antes a la primera pregunta. Otra pregunta que se me ocurre sería: con los 102.000 euros que ganas al año por jugar al Candy Crush en el Congreso, ¿te sobra para comprar vidas o acudes a la ayuda de tus amigos de Facebook? Lo digo porque ya estoy un poco harto de que la gente me envié chorradas como esas en mi patética y aburrida cuenta de Mister Zuckerberg. Ni se te ocurra, ¿eh? ¡Mis vidas en el Candy Crush son mías y ya puedes enviar a la UDEF que no te pienso pasar ni una! Que ya me tragué los puñeteros chocolates y el maldito nivel 156 como para que ahora vaya de solidario con una pepera. ¡Tengo mis principios! Nunca juego con peperas, nunca canto en karaoke, nunca tengo sexo con la voz de Marhuenda de fondo y, sobre todo, nunca hago todo esto a la vez.

Y es que hay cosas que no se deben hacer a la vez. Por ejemplo, escuchar a Rajoy y jugar al Candy Crush. No, Celia, eso jamás. El Candy Crush es mucho más importante. ¡Que te estás jugando el fatídico hecho de quedarte sin vidas! ¡Que ese tío te puede hacer perder la concentración! Yo creo que si lo escucho durante diez minutos seguidos, mi cerebro puede entrar en tal estado de parálisis que no distinguiré ni una sola chuchería, gominola o caramelo. Ya ni te digo el hecho de alinear tres o cuatro. ¡Imposible!

En fin, Celia, comprendo que te aburras con la política española y que tengas que evadirte. Como independentista es algo que experimento cada día. Y es que, desde la sentencia del Constitucional del 2010, he visto cincuenta veces la peli “La gran evasión”, otras tantas “Evasión o victoria” y algunas más “Brasileñas alegres juegan al Candy Crush”. Esta última no tiene que ver con la evasión… bueno… un poco. Ah, por último un consejo: nunca te coloques entre dos impresentables ya que podrías desaparecer.

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