Carta a Esperanza Aguirre.

aguirre

Estimada, o no, Espe:

Lo reconozco. Soy un adicto a la Wikipedia pero tampoco es tan malo. Conozco a otras personas que son adictas a los carriles bus, a tirar motos al suelo y a salir huyendo de los agentes de la movilidad porque, “pa chulo, mi pirulo”. Pero, no nos desviemos del tema, ni de las responsabilidades políticas que se vuelven amnésicas. Te digo lo de la Wikipedia porque quería saber qué decía sobre el silbido.

Un silbido (o chiflido, en Granada) es un sonido agudo, resultante de hacer pasar un soplido a través de los labios fruncidos introduciendo, ayudándose, o no, con los dedos, los cuales pueden colocarse de cierta manera dentro de la boca o bien agarrar los labios.El sonido se varía con la posición de los labios, la lengua o los dientes. La boca actúa a modo de caja de resonancia”.

¿Lo ves? Es un sonido. No se trata de romper escaparates, quemar contenedores o dimitir, pero un poquito, sólo para después volver. Se trata de emitir un sonido. Así de simple.

Los silbidos son usados es distintas partes del mundo como medios de comunicación, normalmente para transmitir ideas simples como agrado, desagrado, o simplemente llamar la atención. Sin embargo también existen lenguajes silbados, como por ejemplo el Silbo gomero en las Islas Canarias. Aparte de utilizarse para llamar la atención sobre otros, el silbido ocupa diferentes funciones en la sociedad. Puede utilizarse, tanto para alagar la belleza de una dama, como medio de reprobación en un deporte”.

Pues eso, Espe, que el silbido se utiliza para expresar agrado, desagrado, o simplemente para llamar la atención.

A mí el himno de España no me gusta. No soy experto musical pero, queda claro, que no sería la música que yo llevaría en el iPod. ¿Tú sí? Tampoco me gusta lo que representa. Sobre todo porque, personajes como tú, han contribuido a esa idea de una España que ningunea, por no decir que excluye, a todo aquello que cuestione ese concepto tardofranquista de “España una y no cincuenta y una”. Eso sí, lo que más me gusta es la letra. Perdona… humor catalán. Puedes silbarme si no te gusta. No me ofendo. Sólo es un silbido.

Pero hoy me he levantado pedagógico. Te voy a ofrecer varias soluciones para que no se silbe el himno y/o la presencia del Rey.

  1. Que deje de llamarse Copa del Rey. Aún sigo sin ver la relación entre el fútbol y la monarquía. Que este reino esté lleno de pelotas que le doran la píldora al monarca, no debería tener ninguna relación con el deporte rey (valga la redundancia).

  2. Que el Rey no haga acto de presencia y se quede viendo la última temporada de “Juego de Tronos” en su casa (llámalo casa, palacio…). O, mejor aún, “House of cards”. Así comprenderá a personajes como tú.

  3. Que se potencie la diversidad cultural e histórica del país haciendo que suenen por megafonía antes del partido los himnos de las dos comunidades representadas por sus equipos. ¿No somos tan y tan españoles? Y si no lo somos tanto… ya sabes… “bon vent i barca nova”.

  4. Esta opción es mi preferida: ni reyes, ni himnos, ni ofensas, ni recortes en la libertad de expresión, ni demagogia, ni patriotismos low cost. Sólo fútbol. Sólo Messi, Aduriz, Neymar, Toquero, Busquets, Susaeta…

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: EL BERNABÉU SILBÓ AYER EL JUEGO DEL EQUIPO. Este humilde blog propone que se cierre el campo. ¡Maleducados!

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