Carta a una moneda española

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Estimada, o no, moneda:

Bueno… lo de estimada sólo cuando estás en mi bolsillo. Te escribo porque me ha llamado la atención tu fisonomía renovada (ya lo sé… lo de escribirle una carta a una moneda no es normal. Prometo pedir hora con el psicoanalista).

El caso es que no sé si me gusta menos el anverso o el reverso. Aún lo tengo que decidir. Empecemos por el anverso. No te ofendas, pero creo que el perfil de los Borbones está más sobrevalorado que el pijama de Belén Esteban y los penes grandes  (lo leí en el Cosmopolitan, que conste. Lo del pijama, claro). Los perfiles sólo deberían aparecer en las fichas policiales de los delincuentes, reservando las fotos del cogote para los tíos especialmente feos. Ahora que pienso, tengo curiosidad por ver el DNI de Montoro y saber si tiene alguna peca en la nuca.

Estimada, o no, moneda de 200 euros, si quieres que la monarquía aparezca a los ojos del ciudadano como una institución moderna (ya sé que es mucha responsabilidad para una moneda) deberías haber propuesto que el rey salga haciéndose un selfie. Y no sólo eso, sino que sea con una GoPro y el narcisista palo reglamentario. Si, además, en vez de aparecer lo de “Felipe VI rey de España”, podemos ver el pajarito de Twitter con el hashtag #feliperey, lo hubieses petado. Éxito seguro. Serías la primera moneda convertida en trending topic mundial desde que a Sergio Ramos se le cayó una al suelo y se dio cuenta de que rodaba.

Pero lo que me preocupa es el reverso. Desde Darth Vader los reversos suelen ser chungos. “70 años de paz”. En fin, vayamos por partes, como piensa un facha cuando quiere construir una oración subordinada. 70 años de paz, ¿dónde? ¿En Europa? ¿En España? Si haces referencia a Europa, me gustaría recordarte que la Guerra de los Balcanes costó 250.000 muertos y más de un millón de desplazados. ¿Eso fue paz? No haré más comentarios al respecto por respeto. Si a los 70 años de paz, te refieres a España, creo que deberías redefinir tu concepto de paz. La RAE lo tiene bastante claro ya que define paz como “pública tranquilidad y quietud de los Estados, en contraposición a la guerra o a la turbulencia”. Pública tranquilidad. Si haces referencia a la tranquilidad de los verdugos en las ejecuciones ordenadas por Franco, no hace falta que ese eslogan aparezca en una moneda. Con un titular en la prensa de la caverna hubiese sido suficiente. Y más, teniendo en cuenta que ese concepto ya apareció antes en monedas franquistas hace 45 años (“25 años de paz” afirmaba por entonces tu tatarabuela). También cabe otra posibilidad: que los 70 años de paz se refieran a aquellos que han tenido auténtica paz. Entiéndeme, a los que no han sido perseguidos por crímenes de guerra, a los que montaron su chiringuito en esa España franquista y siguen viviendo del cuento, a los que decidieron sufrir amnesia porque “virgencita, que me quede como estoy”. Esos sí que han tenido 70 años de paz. ¡Y los que vendrán! Mira, moneda redondita, en este país hay tres negocios que funcionan muy bien: los bares, los reality shows y la política. Y si se mezclan los tres conceptos a la vez, que se quiten las multinacionales y los gurús con conferencias en TED, porque no tienen nada que hacer ante el spanish mamoneo.

En fin, moneda, si quieres que se recuerde la presencia de la monarquía en nuestras vidas propón que, en vez de ser redonda, tengas la forma de una estrella con ocho puntas muy afiladas. Así, cuando las llevemos en el bolsillo del pantalón, se nos clavarán en los testículos para recordarnos lo que ha hecho el establishment con los ciudadanos durante los últimos 70 años (o más).

En fin, como dice el gran @diostuitero cada noche: “La paz os dejo, mi paz os doy. Seguid rezando, que yo me voy”.

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