Carta al delegado del gobierno en Andalucía

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Estimado, o no, delegado del gobierno:

Te escribo para romper una lanza (me encanta esta expresión) en favor de Albert Rivera. Como independentista, te animo a que os lo quedéis. Os lo regalamos. Todo vuestro. ¡Eh, que es gratis y tiene muchas virtudes! Para empezar, es guapo. Deberías haberlo visto en su primer cartel electoral, en pelotas y jurando por Snoopy que a él “sólo le importan las personas”. Me dejó muy tranquilo. Que un político diga que le importan sólo las personas y que pasa de los enanitos de jardín y de las plantas de interior, me reconforta. Si los enanitos de jardín fuesen federalistas, ya veríamos lo que diría. Miquel Iceta no cuenta, ¿no?

Albert Rivera, además, habla muy bien. Bueno, más que hablar muy bien, habla rápido. Muy rápido. Cuando le escucho, tengo la sensación de que primero va el complemento directo, después el indirecto, más tarde el verbo, a continuación el predicado y, finalmente, el sujeto. El resultado es una mezcla entre Yoda y la niña de El exorcista. Dicen que, si escuchas a Albert Rivera al revés, te sale el Cara al sol. Si te digo la verdad, no lo he comprobado. Para escuchar mensajes satánicos prefiero a Federico Jiménez Losantos. Me “guesulta muy divegtida su pgonunciación”.

Otra virtud que tiene Albert Rivera es que siempre sabe quedar bien con todo el mundo. Como se desconoce si es de izquierdas, de centro izquierda o de derechas, sabe buscar votos en todos los sitios. Eso sí, Albert Rivera es español, español. Sólo tiene un problema: también es catalán. Que, a juzgar por el cariño que nos profesáis desde las Españas, provoca que tenga menos futuro que una botella de bourbon en Gran Hermano. Pobrecito. Se ha convertido en un patriota apátrida. Botifler en Catalunya y catalufo en España. Va a tener que irse a vivir bajo el letrero de la autopista que marca el límite entre Tarragona y Castellón.

Pero la virtud principal de Albert Rivera es que se ha ofrecido voluntario para enseñaros a pescar. A tenor de declaraciones como las tuyas, en Andalucía deben sobrar merluzos.

Bueno… que por mí no quede. He intentado subrayar las virtudes de este crack de la oratoria. Eso sí, no te asustes porque sea catalán. Antes habrá un presidente negro en los EEUU, una mujer canciller en Alemania o un presidente andaluz en Catalunya, que un presidente catalán en esta España que apuesta tanto por la unidad y la fraternidad. Llego un poco tarde en las comparaciones, ¿no?

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