Carta al disonante cognitivo

catalán

Estimado, o no, disonante cognitivo:

No sé si has oído hablar alguna vez de Freud. Era un señor muy raro que tuvo la extraña ocurrencia de estudiar la mente humana. Casi nada. Yo me hubiese sumido en una depresión que sólo podría ser superada a la que tendría después de escuchar a Fernández-Díaz explicando chistes. Pero, el tal Freud, revolucionó la psicología y, desde entonces, la envidia del pene no es sólo lo que tienes si te toca un urinario al lado de Nacho Vidal. Bueno, hasta aquí lo que sé sobre psicología. Lo que viene ahora es el diagnóstico de un ignorante. Yo lo que creo que te pasa es que tienes un sentimiento de culpa procedente de la resistencia del superyó. Dejo aquí un espacio en blanco para que me silbes _____________________________________________________.

¿Te has quedado tranquilo? ¿Sí? Mejor. Ahora déjame que te lo explique de una manera sencilla. A ti el catalán te mola. Quizás te pone mucho una chica del insti que tiene, como único “defecto”, haber nacido en Sant Feliu de Guixols. Tú no tienes ni la más remota idea de cómo entrarle. Te sabes su perfil de Facebook de memoria pero, aún así, nadie te ha explicado cómo romper el hielo. Has intentado pronunciar correctamente su localidad natal pero te sientes tan patoso como Federico Jiménez Losantos en un desfile de letras “r”. Sant Feliu de Guisols… Guisuls… Guisouls… Total, que hay una parte de tu mente que te insinúa que debes estudiar catalán. Sin embargo, en el no adoctrinamiento que no tienes porque no hay ningún medio de comunicación, ni ningún partido político, ni ningún tuitero, ni ningún nadie que no practique la catalanofobia, te invade un sentimiento de culpa. ¿Qué dirán mis amigos cuando se enteren que estudio catalán? Joder, pero es que la tal Meritsel… Mericsel… Meritchel… ¡Que está muy buena, vamos!

No te preocupes. Piensa que hay mucha gente que comparte tus sentimientos. Queremos placer pero siempre nos topamos con condicionantes que nos limitan. Pero, ¿sabes qué? Lo mejor es pasar de todo. ¿Quieres estudiar catalán? Hazlo. No lo dudes. Y si Meritxell no te hace ni caso, al menos podrás entender canciones tan maravillosas como ésta.

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