Jonatan strikes again #GenocidaLingüístico

jonatan

Estimado, o no, Jonatan:

Te envío un segundo regalo en forma de misiva. Esta vez no seré tan amable. Mi seny empieza a estar más vacío que la Asociación de Amigos de Rosa Díez. Por eso, agárrate esas maravillosas gafas para que no se te caigan y permíteme que te cite en cursiva de nuevo:

Es obvio que en la antigüedad cuando no estabamos tan conectados, necesitabamos comunicarnos con los que teniamos cerca.

Sí, amigo, es obvio. Un señor del Paleolítico envió con el WhatsApp una foto de los dibujos de su cueva de Cuciulat en Rumanía a otro señor de Kapova en Rusia pero nunca obtuvo respuesta. Y eso que tuvo doble check azul. ¡Ay, estos rusos! ¡Cómo son!

La comunicacion va evolucionando al mismo nivel que el ser humano, ya no pintamos en cavernas, y los egipcios no usan jeroglificos.

No me extraña. Después del éxito que tuvo el señor de Cuciulat, debió pasarse a los DM del Twitter.

Ahora hay una necesidad mayor, y es poder comunicarnos con todo el mundo, porque las posibilidades ahora sí, nos lo permiten.

No te creas. ¿Has probado a hablar con mi suegra cuando está mirando un culebrón?

El cerebro es limitado (…)

Efectivamente, Jonatan. El cerebro es muuuuuuuuy limitado. En unos más que en otros. También es cierto.

(…) y por lo tanto no podemos aprender idiomas ilimitados, si somos objetivos, deberemos escoger que idiomas aprender, y si nos basamos en el fin de comunicarnos (que para eso se inventaron los idiomas), seguro que el catalan no estaria entre los principales, basicamente porque hemos de basarnos en unos principios. El principal sería escoger un idioma hablado por el mayor numero de gente, porque así podremos comunicarnos con un mismo código con un mayor numero de gente.

Mira, majete, a mi seny se le acaba de encender la luz roja. Ya basta. Stop. Arrêt. Atura’t, si us plau. Ya que has empezado tu soliloquio abriendo el Museo de la Obviedad déjame que te responda con obviedades.

1a. Obviedad. La utilidad de las lenguas se circunscribe al ámbito de sus comunidades lingüísticas, que suelen coincidir con un determinado territorio, aunque no siempre es así. Para eso están las academias de idiomas. Aunque te parezca extraño, hay personas que quieren estudiar idiomas que no forman parte de la comunidad lingüística en la que han nacido. Los catalanes no somos idiotas (bueno… siempre hay algún Fernández-Diazepán suelto). Y, como no somos idiotas, cuando viajamos a Quintanilla de Onésimo, a Buenos Aires o a Santiago de Chile, hablamos en castellano. Y, si hablamos a nuestros hijos, parejas, amigos o familiares, utilizamos el catalán, o el inglés, o el francés, o el árabe, o el chino mandarín, o el tomeupenya (éste último idioma es complicado). Porque catalán es el que vive y trabaja en Catalunya. Y, no solo eso, en Catalunya se habla también el turco, el uzbeco, el azerí, el kazajo, el vietnamita, el laosiano, el tailandés, el jemer, el pangasinán, el tagalo, el ilocano, el pampangan, el bicol, el cebuano, el hiligaynón, el varay, el wolof, el diola o el serer, por poner unos pocos ejemplos. Porque Catalunya es un maravilloso anuncio de Benetton. El paisaje multiétnico y multilingüístico es extraordinariamente rico. Y no, no es un problema. Convivimos bien. Y cuando seamos independientes conviviremos mejor aún. Porque no habrán Werts, Sánchez-Camachos o Riveras que provoquen debates lingüísticos ficticios con intereses electorales. Y ése el futuro: paisajes humanos diversos. Paisajes humanos que son producto de la mezcla.

2a. Obviedad. Si quieres vivir en Catalunya, te resultará muy útil, extremadamente útil, aprender catalán porque:

2a Obviedad (a). El sol calienta.

2a. Obviedad (b). La Tierra da vueltas alrededor del Sol.

2a. Obviedad (c). La lengua propia de Catalunya es el catalán. Aunque te joda. Aunque active tu hispanocentrismo. Aunque remueva tu arquitectura mental monolingüe. Las cosas son como son. El catalán ya se hablaba, donde ahora hay muchos Caprabos y oficinas de La Caixa, en el siglo VIII d. C. Así de simple. Y de la misma manera que, como madrileño, te gustaría tener un paseo marítimo en vez del Paseo de la Castellana y poder mirar el mar bebiéndote una cerveza, en Catalunya hay millones de personas que viven en catalán. Y cuando digo viven, me refiero a que piensan, sueñan, se enamoran, leen, hablan, discuten, cantan y escriben en catalán. Y si, en vez de poder mirar cómo se refleja la luna en el Mediterráneo, tienes delante a la Cibeles, te jodes y bailas. Échale la culpa al movimiento de las placas tectónicas, si quieres, pero, repito, las cosas son como son.

El latín cambió y ya casi nadie lo usa porque evolucionamos hacia un idioma más universal y sencillo. Quizás podamos dar un salto evolutivo más y cambiar el catalán por el castellano…

¿Se puede saber quiénes fueron tus profesores? ¿En qué momento el sistema educativo te abandonó? ¿Se puede saber a qué “idioma más universal y sencillo” te refieres? ¿Se puede saber qué sinapsis ha funcionado mal para que pienses, ni por un solo nanosegundo, que el catalán se tiene que cambiar por el castellano? ¡Eres el Josef Mengele de las lenguas! ¡Cualquier día de estos entras en una biblioteca con un bidón de gasolina para quemar las estanterías de literatura catalana! ¡Sieg Fail!

Y recuerda si adoras la historia, para ser historia has de dejar de ser presente.

¡Oxígeno! ¡Necesito oxígeno! ¡Este tío es el Paulo Coelho de las Españas! ¡Un poco más de azúcar y me entra un coma diabético!

Todo lo que hizo el hombre un día, puede modificarse. No todo ha de ser eterno, no podemos guardar sentimientos hacia todo lo inerte.

Estimado, o no, Jonatan: hay algo que sí es eterno. Se le llama estupidez. La estupidez lo contamina todo y se prolonga en el tiempo. La estupidez impregna las neuronas, las envuelve y, si no se la detiene con inteligencia, las acaba transformando en algo inerte y sin valor. Después, estas neuronas son incapaces de realizar sus funciones: construir pensamientos, razonamientos, conectar recuerdos, emociones… En definitiva, la estupidez imposibilita prolongar algo tan simple como es la condición humana. Por eso, permíteme un pequeño consejo: no hagas el ridículo.

Y ahora una simple reflexion. ¿Qué es lo que más te separa de Francia? ¿La frontera o el idioma?

Los Pirineos, Jonatan, los Pirineos. Yo los hubiera preferido unos 400 Km más al sur pero no seré yo quien haga culpable al movimiento de las placas tectónicas de semejante azar orográfico.

PD: Por cierto, si eres tan defensor del castellano como idioma universal, ¿por qué eres tan refractario con el uso de las tildes? Recuerda que no es lo mismo decir: “quiero saber que piensas” que “quiero saber qué piensas”. Bueno, en realidad me importa más bien poco qué piensas porque, si tus opiniones sobre otras cuestiones, tienen el mismo valor que sobre temas lingüísticos, prefiero hacer otras cosas más interesantes, como mirar el crecimiento de un geranio. Eso sí, frente al mar en cualquier localidad catalana costera.

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