Dais asco #ElConfidencial

confi

Estimado, o no, redactor de El Confidencial:

No tenía ni la más mínima idea de que una de las labores del periodismo fuera categorizar personas buscando establecer relaciones entre su origen y su orientación sexual. Y, mucho menos, realizar un recuento. Ha llegado el periodismo Excel. Lo que no sé es si en tus particulares fobias freudianas resulta más importante el origen o la orientación sexual. O, dicho de otra manera, ¿eres más catalanófobo u homófobo? Porque, ¿cuál es la función de la noticia? ¿Que subtexto quieres transmitir al lector? ¿Soy yo el que ve fantasmas donde no los hay? Lo siento pero un pesimista es un optimista con experiencia y la demonización de colectivos es todo un deporte en este país.

Quizá me equivoque, pero tengo entendido que no todos los profesionales que trabajan en medios de comunicación de ámbito estatal son catalanes. También sospecho que no todas las personas que ejercen su profesión en medios españoles son heterosexuales. Dicho de otra manera: debe haber homosexuales andaluces, gallegos, murcianos, asturianos… En ese caso, ¿cuál es la noticia? ¿La combinación de ambas situaciones?

Estáis fatal, de verdad. En primer lugar, destacar la orientación sexual de una persona es lamentable. Con todos los matices que se puedan buscar, creo que no debería ser objeto de materia periodística. Quizá soy un poco ingenuo pero cada vez estoy más convencido de que el concepto “normalidad” debería desaparecer del inconsciente colectivo cuando se hace referencia a este ya manido tema. Precisamente, una publicación como El Confidencial, que se llena la boca hablando de “unidad entre todos los españoles” no debería separar a ningún colectivo en base a sus preferencias afectivo-sexuales. Siglo XXI. En nuestra sociedad hay heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales… ¿Y qué? Lo que es realmente importante es desterrar todo signo de marginación y desigualdad, aparcar la moral judeocristiana que históricamente ha penalizado la sexualidad y lograr que nadie, absolutamente nadie, sea estigmatizado por el resto de ciudadanos.

En cuanto a la guerra contra todo lo catalán, ya está llegando a límites auténticamente patéticos. Cuando no se nos compara con los nazis, se hace con el yihadismo. En fin, a veces tenéis una manera muy rara de expresar vuestro deseo de que nos quedemos.

¿Qué tal si aprendemos todos a valorar las capacidades de una persona más allá de sus orígenes o de su sexualidad? ¿Qué tal si convertimos en noticia sus habilidades, sus logros o su aportación a la sociedad sin dejarnos llevar por chismorreos enfermizos?

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