Carta a Alfonso Ussía

ussia razon

Estimado, o no, Alfonso Ussía:

¡Cuánto odio! ¡Cuánta bilis acumulada en la parte podrida de tu alma! ¡Cuántas páginas que, en vez de estar escritas con tinta, parecen estarlo con testosterona! Por no hablar de otros fluidos corporales. ¡Qué bajo has caído! Y ahora resulta que no es que no tengas ni puñetera idea de árabe sino que, además, no has hecho el más mínimo esfuerzo para que encontrar a alguien que traduzca tus argumentos (si es que tienes alguno). Alfonso, el graciosillo, el aprendiz de ingenioso que oculta sus miserias intelectuales bajo la espesa capa de la falta de escrúpulos.

De todas maneras: gracias. Por hacer que los indecisos os conozcan, por esforzaros en que aquellos que aún no ven clara la independencia de Catalunya, sepan quiénes sois. Gracias por permitir que se visualice de una manera tan explícita vuestra indigencia moral. Gracias, Alfonso. Gracias.

Resulta paradójico que aquellos que más empeño ponéis en defender la unidad de España seáis quienes menos creéis en ella. No, Alfonso, no creéis en España. Nunca lo habéis hecho. Negáis su futuro porque negáis su diversidad. Anuláis cualquier posibilidad de diálogo con vuestro ingenio tabernario, con vuestro amplio catálogo de mala educación, de xenofobia, de racismo, de argumentos carpetovetónicos de color sepia y olor putrefacto. No creéis en España porque si lo hicieseis no nos estaríais echando. Intentaríais convencernos de vuestras virtudes con afecto y buena fe. Pero no es así. Hay una parte de España que se ha convertido en una escuela de odio y que tiene en nómina a profesores como tú, hinchados de patrioterismo barato, de caspa mental y de rechazo a todo lo catalán. Vuestro argumento es el odio. No hay otro. Los agresores actúan así. Se le llama narcisismo pero, en realidad, es la agonía del que se siente inferior.

Alfonso, no te odio. Ni a ti, ni a España. Quizá sea algo más parecido a la compasión porque uno se da cuenta de cómo estáis degradando la convivencia y de que estáis llevando todo a un punto sin retorno. Y, qué quieres que te diga, uno siente lástima por lo que pudo haber sido y no fue. 

Em pots seguir al Twitter @alexsocietat i també al Facebook