Carta a Cristiano Ronaldo

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Estimado, o no, Cristiano Ronaldo:

No te soporto. Sé que soy muy barcelonista y que eso puede llevar a pensar que tengo prejuicios por el hecho de que lleves la camiseta del Real Madrid. Sin embargo, hay jugadores de tu equipo que me caen bien. Porque, más allá de la rivalidad, lo más importante es la persona.

Y es ese aspecto personal el que provoca que no te soporte. Sé que carece de importancia que un humilde bloguer manifieste esta animadversión hacia un personaje público con millones de fans pero soy profesor y cada día intento transmitir unos valores que creo que son útiles para la inserción de los jóvenes en la sociedad. Valores como el compañerismo o la solidaridad no son poca cosa. Nos permiten afrontar proyectos colectivos basados en la confianza y en la democratización de los esfuerzos. Quizá son valores pasados de moda. Sin embargo, creo en ellos con todas mis fuerzas. Por eso, me parece absolutamente reprobable que existan periodistas que te ríen las gracias y que hablan de tu sentido competitivo cuando te enfadas porque el gol lo ha hecho un compañero y no tú. Te imagino trabajando en una empresa, como cualquiera de los millones de fans que tienes. Te imagino en una reunión de trabajo, realizando los mismos gestos de cabreo si un compañero ha entregado un informe antes que tú. Te imagino cogiéndole el informe y tirándolo en la papelera porque eres incapaz de gestionar eficazmente tus emociones. Te imagino siendo víctima de las miradas de tus superiores y de tus compañeros. Pero, sobre todo, te imagino solo desayunando en una mesa del rincón de la cafetería, mientras el resto de los que deberían ser tus amigos aseguran en susurros que eres un gilipollas integral.

Tener talento no es fácil. Que cada día miles de personas te recuerden ese talento resulta complicado. No obstante, muchos genios se distinguen precisamente por su humildad. El sentido competitivo se debe manifestar frente al rival, deportivo o empresarial. Ante los compañeros lo que se necesita es un profundo sentido colaborativo. Si has ascendido a base de codazos metafóricos, no esperes demasiada ayuda a quienes aún le duelen los riñones de tus golpes metafóricos. En definitiva, espero que tengas la vida solucionada por tus ingresos como futbolista. Y es que, con esa chulería, con esa prepotencia y con ese egoísmo, no es que te hayas convertido en un mal ejemplo para tus fans más jóvenes, es que, además, lo tendrías muy crudo en el mundo laboral.

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