Carta a Marta Casado #DaltónicaMental

marta

Estimada, o no, Marta:

Sí que hay algo peor: casarse con un daltónico mental. No sabes lo difícil que resulta vivir con uno de ellos. Y no es que se confundan de contenedor y depositen los envases donde debería ir la basura orgánica. Es mucho peor. Un daltónico mental confunde ideologías. Así, como te lo digo. Él se mira en el espejo y se ve progresista, amante de la libertad y fabricante de convivencias pero, en realidad es conservador, reaccionario y creador de discordias. Un daltónico mental puede poner cara de “miraloenrolladoquesoy” en la propaganda electoral pero, como confunde ideologías, no sabe exactamente qué significa eso de “gente legal”. Porque un homófobo, un xenófobo, un catalanófobo o un racista no son gente legal. No tienen nada que ver con la filantropía que domina las campañas electorales. Pero lo peor de un daltónico mental es no ser consciente del peligro que conlleva esa confusión ideológica. Porque los prejuicios pueden acabar siendo letales, pueden convertirse en la semilla de la exclusión social, de la marginación o, en el peor de los casos, de la persecución.

Por favor, lee lo que se dijo en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Inconexas de Intolerancia:

Declaramos que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y están dotados de la posibilidad de contribuir constructivamente al desarrollo y al bienestar de sus sociedades. toda doctrina de superioridad racial es científicamente falsa, moralmente condenable, socialmente injusta y peligrosa y debe rechazarse, junto con las teorías que tratan de determinar la existencia de razas humanas separadas.

Es profundamente ridículo que un daltónico mental pueda sentirse superior a Miles Davis, Ella Fitzgerald, Sojourner Truth, Martin Luther King Jr, Rosa Parks, Toni Morrison o Michael Jordan, por poner unos pocos ejemplos. Lo que debe hacer un daltónico mental es dejar de mirarse en el espejo y observar en qué ha mejorado él la sociedad, qué valor aporta, qué hace para que las personas que le rodean se sientan cómodas en su presencia. Y, eso sí, lo que NO debe hacer un daltónico mental es intentar realizar ningún tipo de carrera política.

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