Cómo hacer frente a los berrinches o rabietas de un pepero

núria losada

Las rabietas son parte de la vida diaria de algunos peperos, aunque pueden ser menos frecuentes en otros. Sobre todo en aquellos que ya están en la cárcel. Puedes evitar muchas rabietas, organizando la vida de tu pepero de manera que la frustración permanezca dentro de los límites de su tolerancia la mayor parte del tiempo.

Intenta evitar las rabietas sin comprometer tus propios límites como ciudadano porque no aportan nada positivo para ninguno de los dos.

Cuando debes forzar a un pepero a que haga algo que no le resulta agradable, o prohibir algo que le gustó, hazlo con el mayor tacto posible. Por ejemplo, muéstrale los resultados electorales del 24M. Si ves que se está enojando o alterando acerca de algo, intenta hacer que le sea más fácil aceptarlo.

No hay ninguna ventaja en desafiar a un pepero con cosas absolutas que hay que “hacer” y “no hacer” o en acorralarlo en situaciones en las que su única opción es explotar de rabia. Déjale una ruta de escape digna como, por ejemplo, dimitir.

Recuerda que su exceso de enojo o de rabia le asusta a él mismo. Asegúrate de que no se hace daño ni daña a los demás.

Si después de que se le pase el ataque de rabia descubre que se ha golpeado la cabeza, te ha arañado el rostro o ha roto un jarrón, verá estos daños como evidencia de que no se puede controlar y que tú tampoco tienes el poder de controlarlo y mantenerlo seguro. Puede ser más fácil mantener a un pepero seguro si lo sujetas con suavidad en el suelo. A medida que se vaya calmando y se sienta cerca de ti descubrirá, para su asombro, que todo sigue igual después de la tormenta. Poco a poco se relajará en tus brazos y los gritos se convertirán en llantos. La furia pasará y ahora simplemente vuelve a ser un pepero pequeño que ha gritado hasta quedar exhausto. Es hora de consolarlo. Le puedes decir que, de momento, no está imputado, que la FAES todavía no le ha enviado un WhatsApp aconsejándole que coja el pasaporte, que hay una puerta giratoria que ya da vueltas…

Hay algunos peperos que no soportan estar en brazos mientras están teniendo una rabieta. La restricción física les da más motivo para enojarse y hace que todo el asunto se vuelva peor. Si tu pepero reacciona de esta manera, no insistas en dominarlo físicamente. Aparta cualquier cosa que pueda romper e intenta evitar que se haga daño a sí mismo. Aparta los móviles y ordenadores para evitar que entre en las redes sociales, no dejes que participe en tertulias, evita que compare a los oponentes con los nazis o con ISIS y, en definitiva, aíslalo del mayor de los ridículos.

No intentes discutir con tu pepero. Mientras la rabieta dura, tu pequeño está más allá de la razón. Además, para eso ya está Marhuenda.

No le contestes gritando, si es que puedes evitarlo. La rabia y el enojo son muy contagiosos y puede que te sientas más enojado con cada uno de sus gritos. Intenta no participar en la rabieta. Si lo haces, probablemente la prolongarás ya que cuando comience a calmarse, se dará cuenta del tono enojado de tu voz y comenzará de nuevo. Además, corres el riesgo de que se presente de nuevo en alguna lista fantasma.

No des ninguna recompensa ni ningún castigo por una rabieta. Quieres que vea que las rabietas, que son horribles para él, no cambian nada, tanto a favor como en contra. Si tiene una rabieta porque no dejas que hable con Ana Pastor o con Cristina Pardo, no cambies de opinión y dejes que salga después de que se haya calmado.

No dejes que las rabietas en público te hagan sentir mal. Muchos ciudadanos temen las rabietas en lugares públicos; sin embargo, no debes dejar que un pepero sienta esta preocupación. Si dudas en llevarlo a Marbella, para evitar que tenga una rabieta porque quiere portadas en el Hola, o si lo tratas de forma extra cuidadosa cuando hay periodistas cerca por si el trato ordinario provoca una explosión, se dará cuenta de lo que está pasando. Una vez que tu pepero se dé cuenta de que sus enojos genuinamente incontrolables tienen un efecto en tu comportamiento hacia él, es probable que aprenda a usarlos y entre en un estado de rabietas semi-deliberadas típicas de niños de cuatro años cuyas rabietas no se han manejado con eficacia.

En resumen, a medida que tu pepero crezca podrá manejar mejor las cosas. Eso significa que tendrá menos frustración extrema en su vida diaria. También podrá conocer y comprender más, y su vida tendrá menos novedades que lo asustan.

Artículo inspirado en “Cómo hacer frente a los berrinches o rabietas” de la web babycenter.

Em pots seguir al Twitter @blogsocietat i també al Facebook