La muy triste historia del niño que tuvo que aprender catalán

aragón

Estimado, o no, juez:

Entiendo perfectamente que no quiera que el niño sufra. Aprender catalán puede comportarle graves malformaciones cerebrales. Sólo tiene que observar a Aznar desde que habla catalán en la intimidad: ojos hundidos, bigote en retroceso, dificultad en la lecto-escritura sin necesidad de estar bajo los efectos del alcohol, incapacidad de encontrar armas de destrucción masiva… Desde luego, es para pensárselo.

Lo mejor para el desarrollo de un niño es no aprender ningún idioma. Así… como se lo digo. Que aprenda a comunicarse con gruñidos, como Federico Jiménez Losantos. Un gruñido significa ETA. Dos gruñidos se traduce como catalán. Tres gruñidos: catalán etarra. Cuatro gruñidos… Bueno, cuatro gruñidos en su caso ya es demasiado elaborado.

En todo caso, que los niños aprendan a comunicarse con gruñidos tiene sus ventajas. Para empezar, pueden hacer carrera en la justicia. A tenor de determinadas sentencias, para que funcionen los recursos ante un juez es mejor comunicarse con sonidos guturales. Alcanzar cierta sofisticación en cualquier acto comunicativo, puede resultar contraproducente ante algunos jueces, que aún continúan en el Paleolítico, cuando la justicia se impartía a base de hostias con piedras.

Como le decía al principio, entiendo que no desee ningún sufrimiento para el niño. Estudiar en un ambiente bilingüe, cosmopolita y europeo no le conviene. Después puede tener la poco sana costumbre de viajar, de experimentar otras realidades, de ver mundo, en definitiva. Y, claro, puede tener la tentación de comparar, y con ello de darse cuenta de que el país en que le ha tocado vivir es como una mierda, pero sin el cómo. Porque los niños deben estar encerrados en una vitrina monolingüe. Sobre todo, cuando esa única lengua es el castellano que, sin duda, conocen los 7000 millones de habitantes del planeta, del primero al último. Porque yo soy español, español, lo, lo, lo. Pues nada, deseo que el niño crezca en un microcosmos de pensamiento único. Todo le resultará mucho más fácil ya que se sentirá perfectamente adaptado al entorno del país en el que vive. Ya se sabe que, para algunos, la lengua es el azote del culo.

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