Carta a Carolina Punset

carolina

Estimada, o no, Carolina:

Tienes razón. El valenciano no resulta útil para encontrar trabajo en Alemania. Es cierto. Nunca he visto a Angela Merkel gritar “el caloret, el caloret” entre aromas de gin tonic. Tampoco la he visto cantando “Paquito, el chocolatero”, lo que me hace sospechar que tampoco el castellano es útil para encontrar trabajo en Alemania.

¡Qué injusto es el mundo! Con lo sencillo que sería que todo el mundo hablase en castellano. ¡Ay, que tiempos aquellos en los que en el imperio español no se ponía el sol! Ahora son los guiris los que se ponen en España. Se ponen de todo, para ser más concretos. El valenciano quizá sea útil para encontrar trabajo en la Comunidad Valenciana. ¿Y en Catalunya? Creo que también. ¿Y en las Baleares? No lo sé, quizá me equivoco, pero tengo la impresión de que sí. Eso sí, quizá el rotokas, el afrikaans o el xhosa no sean muy valorados en las entrevistas de trabajo pero, no por ello, vamos a trolear a sus hablantes, ¿no?

Lo curioso de tu análisis lingüístico low cost es el desprecio a la cultura, a la que tú y todos los que son como tú, aplicáis los mismos criterios mercantilistas que aplicaríais al mercado de los frigoríficos o a los aparatos de aire acondicionado. ¿Se vende mucho? Perfecto. ¿No se vende? KK. Pero la cultura es otra cosa. Aquí está en juego la supervivencia de aquello que somos, de nosotros y de todos aquellos que nos precedieron, de su legado. Ya sé que vivimos en lo que McLuhan llamó aldea global (¿he dicho aldea?) y que la mundialización ha derribado todo tipo de fronteras pero eso no tiene nada que ver con supremacías diseñadas por lobbys, grupos de presión y partidos políticos. De hecho, no debería tener que ver con ninguna ideología en particular porque la preservación de nuestra herencia cultural, la próxima, la cercana, la local, la que es el fruto de todas aquellas influencias directas que han tenido nuestros antepasados, debería estar en los programas de TODOS los agentes políticos. El problema es cuando se pretende barrer de un plumazo la diversidad, las minorías y aquello que se aleja del UNA, GRANDE Y LIBRE que tanto daño ha hecho a este desorientado país.

Mc Donald’s atiende a 58 millones de clientes al día en 33.000 establecimientos. Burguer King sirve a más de 11 millones de personas en 12.200 locales. ¿Significa eso que tenemos que dejar de consumir paella porque no tiene futuro frente a la hegemonía hamburguesil? Que venga San Whopper y me explique a mí que “abandonar gastronomías universales para recuperar una minoritaria puede ser emotivo, no lo dudo, pero es poco útil para alimentarse”. ¿Ah, que no tiene nada que ver la gastronomía con la lengua? Cultura. Ambas forman parte de nuestra cultura. Y, tú, y todos aquellos que os encargáis de gestionar lo público, deberíais ser los primeros en defender TODAS las formas de cultura, TODAS las lenguas, TODAS las manifestaciones artísticas se hagan en la lengua que se hagan. Poniendo además un especial interés en defender los espacios culturales que estén en mayor peligro. Y no, el castellano no está en peligro, ni en la Comunidad Valenciana, ni en Catalunya, ni en Euskadi, ni en Galicia. Lo que sí está en peligro es la convivencia cuando quienes alimentan debates inexistentes son los que deberían fomentar la paz social. Por cierto, escuchar a Angela Merkel cantar “Paquito el chocolatero” tendría su morbo. También lo tendría verte a ti hablar en idiomas más universales que el castellano. 你明白我的意思吗?

P.D:

Amplío esta carta desde mi aldea bilingüe. De alguna manera vengo del futuro para recomendarte un estudio llevado a cabo en Estados Unidos. Un equipo de investigadores de la Universidad de Chicago, encabezados por la psicóloga Katherine Kinzler (que ni nació en Catalunya ni en La Comunidad Valenciana, ni ha visto TV3, ni probablemente ha charlado con Carles Puigdemont o Ximo Puig), ha puesto de manifiesto que aunque el aprendizaje temprano de una lengua sea necesario para la adquisición de un lenguaje formal, puede no ser suficiente para garantizar el desarrollo de una forma eficaz de comunicación en el niño. La clave para que exista una comunicación efectiva radica en que cada interlocutor sea capaz de situarse en la perspectiva de su oponente. Empatizar, un verbo que se echa de menos en este país. Esto significa que para comprender la verdadera intención de quien está hablando, uno debe ser capaz de situarse en la medida de lo posible en la perspectiva de quien habla, y es precisamente ese posicionamiento lo que los investigadores han demostrado que favorece el multilingüismo.

El artículo que publicó Katherine Kinzler el pasado 11 de marzo del 2016 en el New York Times (que creo que no es una publicación independentista) no deja lugar a dudas: BEING bilingual has some obvious advantages. Learning more than one language enables new conversations and new experiences. But in recent years, psychology researchers have demonstrated some less obvious advantages of bilingualism, too. For instance, bilingual children may enjoy certain cognitive benefits, such as improved executive function — which is critical for problem solving and other mentally demanding activities.

Now, two new studies demonstrate that multilingual exposure improves not only children’s cognitive skills but also their social abilities.

Seguramente, ahora debería traducírtelo. Pero estoy seguro de que, a pesar de vivir alejada de la aldea multilingüe, serás capaz de hacerlo.

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