La soledad del etnocida lingüístico #Rajoy #UE

rajoy solo

Estimado, o no, Mariano:

A pesar de dedicarme al audiovisual, me sigue fascinando el poder comunicativo que tiene la imagen. Y es que esta tarde las redes sociales me han regalado una fotografía que creo que debería estar en el Museo del Prado por el extraordinario mensaje que encierra. Por este motivo, he decidido enmarcarla. Así podremos imaginarla al lado de “Las meninas” o, aún mejor, de las sugerentes fantasías de El Bosco. He decidido llamar a este maravilloso cuadro: “La soledad del etnocida lingüístico”.

En la poderosa imagen se te ve solo, desubicado, automarginado del resto de líderes europeos. Todos los personajes del fondo dan la impresión de divertirse mientras para ti, en un primer término, cada segundo de soledad parece antojarse eterno. Ya sé que nadie espera tener grandes momentos de juerga con un registrador de la propiedad que en su vida ha explicado algo gracioso pero esa instantánea, ese segundo, parece la condena de quien menosprecia todas aquellas lenguas que no sean el castellano. Y es que, Mariano, si estás solo es porque no te enteras de nada cuando una conversación se desarrolla en otra lengua que no sea el castellano. Tal como dijiste: it’s very difficult todo esto.

Si algo tiene el nacionalismo español es la exclusión. Anclados en el sueño de un imperialismo que falleció hace siglos, los hispanocéntricos han menospreciado todo aquello que se aleja de lo español como eje rotatorio del mundo. Basados en que el castellano lo hablan más de 400 millones de personas (el 90%, por cierto, fuera de territorio español) se han creído que la tierra daba vueltas alrededor de la lengua de Cervantes. Y así nos va. España está a la cola en conocimientos de idiomas de la UE. Según el Eurostat, solo un 51 % de adultos son capaces de defenderse en un segundo idioma. Únicamente el 19% de los españoles tiene un nivel alto en inglés, cuando la media en Europa de ciudadanos que dominan una segunda lengua es del 66%.

A estas nefastas estadísticas se une el atávico desprecio por el catalán, el gallego y el euskera que, en numerosas ocasiones, además han sido objeto de persecución (de hecho, siguen siendo objeto de persecución). Por eso, Mariano, dejad de miraros el ombligo como si España hubiese sido creada en el big bang y demostrad una actitud más cosmopolita. Necesitáis toneladas de sensibilidad lingüística porque no habéis entendido para nada el mundo en el que vivís. Menos gilipolleces hispanonacionalistas adornadas por caspa tardofranquista y más respeto por las diversidades culturales. Ya va siendo hora de que aquellos a los que decís representar dejen de sentir vergüenza por dirigentes que desprecian la importancia de conocer un segundo o tercer idioma. Y, también, por intentar eliminar la diversidad lingüística del país en el que viven. Sorprende que en un país con la generación de jóvenes mejor formada de la Historia siga existiendo ese mal ejemplo y esos mitos hispanocreacionistas alrededor del castellano. Vergüenza, Mariano. Vergüenza.

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