ZP y el miedo a la libertad

razón zp

Estimado, o no, ZP:

En 1941 se publicó en Estados Unidos uno de los libros que más ha reflexionado sobre el concepto de libertad. Me refiero a El miedo a la libertad del psicoanalista y psicólogo social Erich Fromm. En él, Fromm habla de dos tipos de libertades: la negativa y la positiva. La primera hace referencia a la emancipación de todas aquellas convenciones sociales que nos han rodeado desde pequeños. Para obtener esta libertad hay que luchar. Es la lucha la que nos permite romper con aquello que nos atenaza y que, en consecuencia, nos impide ser libres. Sin embargo, y según Fromm, esta libertad debe ir acompañada de libertad positiva porque si no únicamente puede ser una fuerza destructiva. Una vez liberados de la autoridad, las personas pueden guardar sentimientos de desesperanza que no desaparecen hasta que no surge la libertad positiva y desarrollan un nuevo orden diferente al establecido con espíritu constructivo. El problema es que un sustituto común consiste en someterse a un sistema autoritario que, por fuera puede parecer diferente, pero que va a tener la misma función: eliminar todo tipo de incertidumbre dictando qué pensar y cómo actuar. Fromm afirma que el nuevo orden no necesariamente ha de ser mejor. El ejemplo que Fromm utiliza al hablar de nuevos órdenes negativos es el nazismo ya que en la etapa de inseguridad posterior a la Primera Guerra Mundial surgió la figura de Hitler, que ya sabemos todos cómo influyó en la clase media alemana necesitada de recuperar el orgullo. En resumen, Alemania se quedó en la libertad negativa y se refugió en la figura de un líder autoritario.

Disculpa todo este rollo filosófico pero me parecía necesario para entender un poco estos tiempos intelectual y políticamente confusos que vivimos. Dices tú: “el derecho a decidir es un monumental lío que divide a la gente”. Ya sé que las frases sacadas de contexto pueden perder fuerza o, incluso comprensión, pero la tuya es para darte dos medallas: una por memo y otra por si la pierdes. ¿Qué significa eso de que el derecho a decidir es un lío que divide a la gente? ¿Cómo puede un socialista, supuesto adalid en la defensa de las libertades, decir eso?

El derecho a decidir evidentemente divide a la gente en varios grupos: aquellos que quieren tomar las riendas de su futuro y aquellos que no, aquellos a los que el orden establecido no les convence y aquellos a los que sí, aquellos a los que el sistema les perjudica y aquellos a los que no (o incluso les beneficia) y así hasta llegar al individuo único e irrepetible que todos somos. Es evidente que las ansias de libertad dividen. Lo que no es de recibo es que alguien que presidió un país democrático insinúe que el derecho a decidir sea “un lío que divida”. Es la base de la democracia, es la antítesis del pensamiento único, es la mayor conquista que tenemos como país: evitar que nadie decida por nosotros, evitar dejarnos caer en los brazos de un líder autoritario que nos manipule prometiéndonos una falsa seguridad que, en realidad, sea un régimen carente de libertad. Es aquí donde puede funcionar claramente la estrategia del miedo, es el “sin mí no eres nada” propio, tanto de maltratadores psicológicos, como de líderes políticos mediocres.

Creo que no hay ni un solo independentista que no sea consciente de que construir un nuevo orden sea extremadamente complicado y que ese nuevo orden tenga el 100% de posibilidades de ser mejor a corto plazo en todos los aspectos. No somos tan ilusos. Y no, Artur Mas, no nos tiene hipnotizados. No juguemos a la demagogia y a los análisis tertulianos de baja calidad. Todos sabemos que romper el orden establecido es un proceso histórico que consume muchos esfuerzos, especialmente cuando tienen en contra un poder dispuesto a todo. También sabemos que la libertad positiva requiere más esfuerzos aún. Pero, si has estado un poco pendiente de lo que se respira en Catalunya (no soy muy optimista en este sentido) deberías saber que hay mucha gente dispuesta a dar ese paso, a decidir, a intentar ser libres. ¿Tanto cuesta entenderlo? Es realmente deprimente que la izquierda española haya jugado ese papel, que se le haya llenado la boca con el derecho de autodeterminación del Sahara o del Tibet pero que se haya vuelto sordomuda cuando dos millones de personas llenaban calles pidiendo votar. Muy triste, ZP. Muy triste.

Emancipación. Vocación de autogobierno. Libertad para equivocarnos o para acertar. Futuro. Libertad positiva.

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