Sois piiiiiiii #ComitéAntiviolencia

pitada

A quien corresponda (vosotros, ellos… da igual):

Sois muy piiiiiiii. Pero es, en el fondo, una tontería simpática, ingenua, propia de quien no llega a los mínimos. Sois muy piiiiiiii en el sentido en el que lo expresa la RAE: falto o escaso de entendimiento o razón. Porque si fuerais inteligentes, no actuaríais siguiendo el manual de los piiiiiiii.

Sois piiiiiiii porque, presionando a la UEFA para que sancione al Barça, habéis matado dos pájaros de un tiro en favor del proceso independentista catalán: señalar definitivamente a la estelada como un instrumento de lucha y, por lo tanto, dotarla de valor político e internacionalizar el deseo soberanista de una parte muy importante del pueblo catalán. Si una estelada no representa a nada y a nadie, no os debería importar que se exhibiera. Si le hubierais concedido el valor de la invisibilidad, tendría el mismo sentido político que una bandera de Pocoyo. Ahora ya sabemos, nosotros y Europa, que la estelada es mucho más. Es un símbolo de poder, el poder de quienes exigen democráticamente realizar un acto tan simple como votar, el poder del pueblo.

Sois muy piiiiiiii porque, sancionando la pitada al himno, habéis convertido al silbido en un nuevo instrumento de lucha y, cuando la lucha es tan pacífica como juntar los labios y emitir un sonido, el surrealismo se torna acción política. Nos habéis dicho que, afortunadamente, no hay que quemar contenedores, ni lanzar adoquines en escaparates. La revolución empieza con un piiiiiiii. Sólo es necesario que coincida sincrónicamente con el himno de España para que el piiiiiiii adquiera la condición de instrumento de poder.

Sois muy piiiiiiii porque todo esto os resulta nuevo. No sabéis qué hacer ante la revolución de las sonrisas, de las cadenas humanas, de las manifestaciones en las que uno debe inscribirse en una página web para que todo se haga con orden, democráticamente y en calma. Estáis perdidos, desorientados. Y todo porque sois muy piiiiiiii.

Sólo os pido que continuéis abrazándoos a esa tontería, simpática, ingenua, propia de quien no llega a los mínimos. El siguiente paso puede ser sancionar el levantamiento del dedo corazón mientras suena el himno, o ponerse a la pata coja, o pestañear 1714 veces porque así lo ha pedido una entidad soberanista, o mirar al cielo mientras se guiña un ojo. Sois piiiiiiii. Muy piiiiiiii. Pero que continúe la fiesta.

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