La bandera no nacionalista de 50 metros

españa

Estimada, o no, España generosa:

Voy a evitar caer en el error de advertiros que quizá vuestro nombre a algunos les parezca un oxímoron. No es ése el motivo de esta humilde carta (vosotros sois generosos y yo soy humilde). Os escribo porque me ha llamado la atención el titular de esta noticia: “España generosa” intentará desplegar una bandera de cincuenta metros en Barcelona. Como os podéis imaginar, me ha sorprendido el uso del verbo “intentar”. En una ciudad tan pacífica como Barcelona (al menos cuando son las entidades soberanistas las que convocan manifestaciones) sólo se me ocurren dos problemas que justifiquen la aparición del verbo intentar.

La primera posibilidad es que tengáis menos miembros que el Club de Fans del dentista mataleones. Una bandera de 50 metros debe pesar bastante y serán necesarias al menos dos personas: una que la despliegue y otra para informar al ABC de la hazaña. Aunque, quizá, como es una bandera no nacionalista, exista la posibilidad de que levite cual frágil pluma que ondea al viento emulando el plano secuencia de Forrest Gump. ¡Ay, qué momento de extraña belleza! Espero que lo grabéis con un dron para captar el precioso instante en el que se obre el milagro y la bandera no nacionalista se eleve en la Plaça Sant Jaume, allí donde Francesc Macià proclamó la república catalana que, desafortunadamente, después duró menos que un pensamiento original en la mente de un facha. Pero, volviendo al tema, ¿sabéis cuantos no nacionalistas son necesarios para desplegar una bandera de 50 metros? Supongo que depende de las subvenciones. Perdón… de los donativos. Por cierto, me ha gustado mucho vuestra web. Lo que más destaca son las palabras HAZ UN DONATIVO. Al final, le tendréis que cambiar el nombre a vuestra fan page por “España pedigüeña”.

La segunda posibilidad que se me antoja para explicar lo cauto que es el titular es que no sepáis desplegar una bandera. Aquí caben dos posibilidades. La primera es que la liéis cual cigarrito de la risa. La segunda es que… Ups, se me ha acabado mi generosidad. Eso sí, continúo tan feliz con mi humildad. Yo soy más de esteladas pequeñitas… pero muy dignas. No obstante, como son banderas nacionalistas, no levitan movidas por el viento no nacionalista que os envuelve. Uf… me he emocionado.

ACTUALIZACIÓN:

Felicidades. Al final habéis sabido desplegarla. Es una lástima que los miles de personas que debían acudir al acto no hayan podido llegar a tiempo. La culpa es de TV3 que dijo que llovería.

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