Carta a Jorge Fernández-Twitter

ministro

Estimado, o no, Jorge:

No puedo sino expresar mi solidaridad por el terrible daño moral que te han hecho. Pobrecito. Tú que jamás te has visto envuelto en ningún asunto turbio del tipo “informes policiales que nadie ha firmado pero que, convenientemente filtrados, sirven para perjudicar campañas electorales de partidos nacionalistas”. T’ho diré en català: em sap molt i molt de greu.

Ahora resulta que te reúnes en tu despacho PRESTADO POR TODOS LOS CIUDADANOS del ministerio con un imputado por cinco delitos fiscales, uno de blanqueo, más otro de alzamiento y se te echa todo el mundo encima. Total… si seguro que sólo hablasteis de metafísica, de Nuestra Señora María Santísima del Amor y un poco de Twitter. Pobret. Quina llàstima!

Pero yo creo que hiciste bien. Cuando a un imputado por cinco delitos fiscales, uno de blanqueo, más otro de alzamiento, le amenazan por Twitter, debe ser recibido en audiencia y con alfombra roja por el ministro de interior. De hecho, me extraña que no haya sido recibido por instancias superiores… como cualquier otro ciudadano. Porque el ministro del interior debe estar cerca del ciudadano. Al final, se trata de fundir los tres poderes del estado en uno solo. ¿Quién es ese Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu? En España debe haber unidad de todo. Y, al frente de esa unidad, los beneficiados por el sistema. ¿Que a los catalanes nos amenazan por Twitter? Nada… ningún problema… te vas a la policía… se tramita la denuncia… sale el ministro quitándole importancia al tema… se archiva la denuncia… y vivaspaña. Pero, si a un imputado por cinco delitos fiscales, uno de blanqueo, más otro de alzamiento, le amenazan por Twitter, ¡¡¡aaaaaaaltoooooo!!! Sale el ministro de lo anterior, realiza una genuflexión en plan “póngame a los pies de su señora”, se fusionan cual limón con ron “mojito style” los tres maravillosos poderes del estado y palante. ¡Sí, señor! Eso, claro, suponiendo que hablaseis de Twitter. Supongo que nadie habrá pensado que trazasteis estrategias de defensa en plan “qué hay de lo mío, Jorge”.

En fin, repito, siento que te hayas sentido ofendido. Es una lástima que se dude tanto de ti cuando has demostrado que eres un cruce entre Heidi y Tinky Winky. Bondad… pura bondad.

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