Carta a Joaquín Leguina

leguina

Estimado, o no, Joaquín:

Déjame que te cite para entrar en materia: ¿Es #Cataluña una #nación ? Uno no es lo que él piensa, sino lo que piensan de él los demás.Sí, ya… pero si yo pienso que eres un capullo, quizá tú no pienses lo mismo.

Y es que, ¿no te parece excesivamente beneficioso para el futuro de la psicología clínica afirmar que “uno no es lo que él piensa, sino lo que piensan de él los demás”? Me imagino un mundo de neuróticos buscando la aprobación de los demás, un poco como el PSOE cuando busca la aprobación de quienes creen que siguen siendo socialistas. Y las cosas no son así. ¿Te sabes el chiste?

  • Doctor, doctor: nadie me hace caso.

  • Que pase el siguiente.

Pues sí, la vida puede llegar a ser eso, una búsqueda constante de la mirada del otro cuando sospechamos que nadie nos hace caso. Pero para eso está Twitter, ¿no? Uno puede escribir una parida con vocación de frase de Paulo Coelho y, cuantos más favoritos y más retuits, más satisfechos estaremos en nuestro proceso de integración social. Al final, ésa es la clave: sentirnos integrados, sentirnos formar parte de un todo y, en definitiva, sentirnos aceptados. Pero, ¿y si te niegan constantemente? ¿Y si niegan tus sentimientos? ¿Y si esos “demás” niegan tu identidad sin hacer uso de demasiados argumentos? ¿Y si, además, se duchan con el mayor de los solipsismos posibles llegando a conclusiones del tipo “tú existes porque existo yo”? Entonces, ¿qué recomiendas? ¿Cultivar un pensamiento que nos haga libres sujetándonos a aquello que estamos convencidos que somos o ceder nuestra soberanía mental a un ente al que le debemos pleitesía porque se ha autoelegido como embajada de la verdad absoluta? No sé tú, pero yo prefiero ser el dueño de mis convicciones, de mis vocaciones, de mis ansias e, incluso, de mis contradicciones o frustraciones. Cuando uno necesita constantemente la mirada del otro, cuando uno cede el valor de su existencia a lo que piensen los demás, se convierte en carne de diván. Los psicólogos lo llaman “dependencia emocional”. Como comprenderás, aquellos que tenemos ciertos deseos de libertad, preferimos ser INDEPENDIENTES.

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