¡Tachán, tachán! El perro era catalán

perro

Estimado, o no, redactor de “Las voces del pueblo”:

Una pregunta da vueltas en mi mente, cual neurona en tu cerebro buscando una salida a su triste vida: ¿cómo sabías que el perro era catalán si, según aseguras tú mismo en la noticia, el ayuntamiento de Quart no tiene censo de perros? Se han visto casos extraños en el mundo del periodismo pero debes ser el primer redactor capaz de detectar un acento en el ladrido de los perros. ¿Arrastraba mucho la “l” el doberman? ¿Era capaz de pronunciar correctamente la difícil palabra “Artur”? ¿Sabía decir “Cesc” sin que pareciera el dominio de una página porno?

Siento tener que dirigirme a ti pero desconozco el teléfono de tu psiquiatra para recabar más información. Lo cierto es que me parece un caso de especial trascendencia y que National Geographic tendría contigo un gran reportaje. A mí me resulta muy complicado saber la nacionalidad de un perro. A veces, cuando me cruzo con uno por la calle, le digo: “vamos a ver, ¿tú de dónde eres? ¡Mira tu DNI! ¡Tú serás siempre español”. Pero, su única reacción suele ser mirarme con la misma cara de perplejidad de Rajoy cuando ve llover y no sabe de dónde sale el agua. Otros me huelen los pies y se van sin decir “adéu, agur, adeus, bye o vielen dank und auf wiedersehen” lo que me dificulta mucho conocer su origen.

Eso me lleva a pensar que tu conclusión sobre el origen del perro se base en otro tipo de observaciones. ¿Este perro tiene un Teletac en el collar para que le resulte más cómodo pagar peajes? ¿Acostumbra a llevar una botella de vino o algún obsequio cuando le invitan a cenar? ¿Suele pasar de la depresión derrotista a la euforia de la victoria en poco tiempo? ¿Evita citar el origen catalán de Marhuenda? ¿Sabe lo que es el FLA y a cuánto asciende el déficit fiscal? Si esa así, seguramente este perro es catalán.

Sin embargo, y quizá me equivoque porque no soy periodista como tú, creo que para un lector de este tipo de noticias el adjetivo más importante es aquel que informa sobre la raza del perro. Y es que no es lo mismo ser mordido por un pit bull terrier que por un caniche. La diferencia equivaldría a pelearte con Mike Tyson o con Montoro. Y, créeme, hay una pequeña diferencia… y no sólo en la voz de papá pitufo que tiene el segundo.

Por eso, amiguito redactor, te recomiendo una visita a un especialista para que te cure de tus traumas. En la próxima epidemia de la gripe quizá te dé por investigar el origen de cada virus para intentar demostrar que hay uno de Castellfollit de la Roca. En ese caso, te recomiendo una buena vacuna… contra la catalanofobia, claro.

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