Estimado, o no, Rajoy: NO VOTARÉ

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Estimado, o no, Rajoy:

No votaré. Estoy 100% seguro. El próximo 20 de diciembre no participaré en las elecciones generales. Disculpa, amplío la información: jamás volveré a votar en unas elecciones destinadas a llenar de diputados y de senadores los asientos del Congreso y el Senado. El estado español no me escucha, ni me entiende, ni hace el más mínimo esfuerzo para que esta tendencia cambie. Por eso te exijo (en calidad de contribuyente de tu salario) que, ya que ayer en la entrevista/masaje de Antena 3 contaste la abstención de las pasadas elecciones catalanas como voto en contra de la independencia, cuentes también mi abstención como un voto en contra de un estado en el que jamás volveré a creer. Gracias. De nada.

Para mí, el estado español se ha convertido en una especie de empresa a la que pago por un servicio nefasto pero de la que no me puedo dar de baja porque tengo una cláusula de permanencia eterna y constitucional (perdón por la redundancia). Además, no hay ninguna oficina del consumidor en la que pueda presentar una queja. Así de simple. Así de irrefutable. Como es el hecho de que yo, por edad, no voté la Constitución. Por eso, al menos déjame que la patria emocional la elija yo. Hasta que no os inventéis un decreto ley que obligue bajo pena de prisión a amar a la Constitución y a las instituciones que sustentan el estado español o hasta que pueda decir que soy ciudadano de un estado catalán (que espero que sea pronto) me voy a abstener de dar mi opinión en las urnas que pongáis y voy a adherir mis sentimientos a lo que me salga de la punta de la libertad. Que para eso es mía.

Me puedes tirar a la cabeza la Constitución (de tapa dura si te sientes más feliz) pero lo que ya no podrás lograr es que sienta como un deber cívico participar en la elección de unos diputados y senadores que, en su mayoría, parecen más predispuestos a crear problemas que a encontrar soluciones. Por este, y por otros muchos motivos, carece para mí de toda importancia e interés si vuelves a ganar o si te hundes en el barro electoral, si tú o Pedro Sánchez pactáis con Albert Rivera o con el Pato Donald, si Pablo Iglesias puede o no puede, si reformáis o no la Constitución o si Margallo se queda embarazado (bueno… esto último quizá me interese).

¡Uy, sí! !La fiesta de la democracia! Sí, con Fanta y ganchitos. Un país en el que el presidente del gobierno ningunea una mayoría absoluta independentista ganada con el 47,8% de los votos (dato irrefutable) cuando él es presidente gracias a una mayoría absoluta del 44,6% de los votos (dato irrefutable) convierte esta presidencia en un insulto a la inteligencia colectiva y en una estafa al sentido común.

En definitiva, olvídate de mí que yo haré lo mismo contigo. Gracias. De nada.

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