12 de octubre: la fiesta de TO (car el) DOS

12o

Estimado, o no, gobierno Rajoy:

He leído que este año la fiesta del 12 de octubre durará dos días. Creo que os quedáis cortos. Yo lo haría en plan maravillosa boda gitana: una semana, mínimo. Es muy importante distraer la atención de la ciudadanía ante la próxima independencia de Catalunya y, además, fomentar el sentimiento patriótico. Eso está muy bien. Sí, señor. Que nadie os acuse de nacionalistas. Para nada. Eso lo hacen los demás, ¿no? ¡Ay, qué malo eres Artur Mas!

En todo caso, me siento lleno de ideas ante esa magna celebración. No, tranquilos, no os pediré que disfracéis a la cabra de la legión de Minion (bueno… es una idea que a los niños les encantaría). Para empezar, yo buscaría otra fecha. Lo del 12 de octubre… no sé yo… Celebrar que un genovés con el Tom Tom Go sin actualizar se topó con un continente que ni sabía que existía y que los posteriores franquiciadores etnicistas no sólo no abrieron ni un sólo Starbucks con Wi-Fi, sino que se dedicaron a meter en vena la religión y la lengua por la fuerza de las armas, no me parece un motivo de orgullo y satisfacción. Por eso, yo creo que la fiesta nacional la deberíais cambiar por el día del gol de Iniesta, la victoria de Massiel en la Eurovisión o el día en el que José María Aznar dejó la política (ups, mal ejemplo, ¿no?). Lo cierto es que España tiene fechas más unificadoras y que mueven más a la concordia que el 12 de octubre. El 30 de febrero, por ejemplo.

En cuanto a los actos culturales que tenéis previstos, si me dejáis que opine, os animaría a que programarais un ciclo de conferencias sobre Antonio Machado, Federico García Lorca y Miguel Hernández. Es importante que los niños sepan quiénes eran y, sobre todo, cómo murieron. Si queréis que los españoles se sientan orgullosos de su estado, quizá sería hora de que se haga un cierto reset emocional. Sé que esperar un discurso histórico de Rajoy es como encontrar a Tomás Roncero en una feria del libro: altamente improbable. Sin embargo, un líder de una derecha moderna y que realmente quisiera a su país, haría un discurso televisado la noche del 11 de octubre, que empezaría de la siguiente manera: españoles, el franquismo ha muerto. Somos conscientes de que hay una parte importante de la población que no se siente identificada con esta fiesta nacional. Hay todavía demasiadas heridas abiertas que convendría cerrar de una vez por todas. Por eso, quiero iniciar este discurso con unas palabras que el gobierno del partido al que represento debería haber pronunciado hace años: condenamos el golpe de Estado de 1936 contra un régimen democrático. Condenamos también el régimen dictatorial, cruel, represivo y asesino que se estableció en España durante las siguientes décadas. Asimismo, queremos tender la mano a aquellos españoles que se vieron obligados a exiliarse y a aquellos que sufrieron en territorio español las más terribles persecuciones por el simple hecho de haber defendido unas ideas democráticas. Condenamos también el fusilamiento de Lluís Companys y las prohibiciones que intentaron acabar con la cultura catalana. ¡¡¡Riiiiiiiiiing!!! Perdón, era mi despertador. Me había puesto a soñar en el inicio de algo nuevo y la realidad me ha devuelto al punto de partida.

Y es que, cuando vosotros (y también ellos) habéis construido en el imaginario colectivo una idea equivocada de nación, basada en un pacto de silencio y no en el reconocimiento de los errores, y os habéis apropiado de los símbolos que la identifican, resulta complicado para muchos sentirse orgullosos como lo hacen en otros países del entorno. Pero, ¿qué queréis que os diga? Yo a lo mío: preparado para una nueva república catalana. Sonrisa amplia y cabeza alta.

PD: pensad en la cabra disfrazada de Minion. Éxito asegurado.

Tocar el dos: expresión catalana que significa “marcharse”.

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