Yo quiero ser torero. Torero yo quiero ser. #FPTauromaquia

toros

Estimado, o no, gobierno Rajoy:

¡Olé! ¡Olé! ¡Y cien mil veces, olé! Después de todos los debates pedagógicos; después de Congresos, de seminarios, de conferencias sectoriales; después de haber estudiado a conciencia otros modelos educativos; de haber analizado una y mil veces las deficiencias del mercado laboral español, habéis llegado a la conclusión de que lo que hace falta son… atención… redoble de tambor… prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr… ¡¡¡TOREROS!!! ¡¡¡Olé!!! ¡¡¡Y cien mil veces, olé!!! ¡¡¡Sí, señor!!! ¡¡¡Con un par!!! ¡¡¡De cuernos, claro!!!

Toreros, banderilleros, picadores, mamporreros de sementales de toros bravos, españoles, of course… Se verán auténticas hostias por estudiar la FP de Tauromaquia. Sí, señor. Una magnífica salida para los jóvenes españoles. ¿Qué es eso de estudiar Ingeniería de algo, Medicina o Arquitectura para acabar sirviendo cafés en Londres? Lo que hay que hacer es que los jóvenes se queden aquí para ser… redoble de tambor… prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr… ¡¡¡TOREROS!!! ¡¡¡Olé!!! ¡¡¡Y cien mil veces, olé!!! ¿Cómo no se nos había ocurrido antes? ¡Lo teníamos delante de las narices y el resto de los mortales no lo hemos sabido ver! ¡Toreros! ¡Banderilleros! ¡Picadores! ¡Mamporreros! Junto a la de psiquiatra, sin duda, son profesiones de futuro en España.

Me imagino al claustro de profesores y estoy seguro de que no se habrán juntado mentes tan brillantes en otras áreas del conocimiento humano. Pienso en Alejandro Talavante diciéndole a los jóvenes estudiantes: “el toro es un toro… y no puede ser amigo porque no habla y tampoco tu enemigo porque tampoco habla” y me emociono. La clase en silencio y él cargándose de repente la integración social de los sordomudos. ¡Joder, se me pone la piel de gallina! En fin, como diría Isabel Pantoja: “no son estrellas fugaces, es una lluvia de motoritos”. ¿Y qué me decís de los Módulos y las Unidades Formativas? De 9:00 a 10:00, la tecnología del capote; de 10:00 a 11:00, cómo ponerse los testículos en el traje de luces sin que acabes teniendo voz de pitufo; de 11:00 a 11:30, descanso en un patio con forma de ruedo; de 11:30 a 11:31, el toreo es cultura y no tortura (un solo minuto de clase para no argumentar demasiado)… Todo esto adornado con clases prácticas y conferencias de expertos como Jesulín de Ubrique, autor del famoso símil: “la vida es como un toro: hay que echarle un par de güevos”.

En fin, creo que habéis abierto un acertado campo de formación para redefinir las necesidades de VUESTRO país. Los siguientes Ciclos Formativos en aparecer podrían ser el de “Palmero”, “Técnico de Coplas”, “Técnico de Pasodobles” y, el más importante de todos: Presidente del Gobierno.

Pues nada, os dejo una preciosa canción de los 80 para que os vayáis ambientando:

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