Crea una historia pero no la llames periodismo @abc_es

abc

Crea una historia. No importa si carece de conexiones con la realidad. Simplemente, crea una historia que se adecue a tus lectores. Dales lo que quieren. Necesitan inyectarse nuevas dosis del relato en su subconsciente narrativo.

Crea una historia que confirme sus teorías. Ya sé que son tus teorías pero, a fuerza de repetirlas, has conseguido que se las crean y que las hagan suyas. Todos necesitamos entender el mundo gracias a las historias. Observa la cara de un niño cuando le leen un cuento. Las historias son su aproximación al mundo, el punto de conexión necesario con la realidad para que ésta no sea un caos con vocación de perpetuarse.

Las historias nos ordenan el mundo, lo categorizan y, finalmente, lo jerarquizan. Nos dicen qué es importante y qué es mejor que olvidemos. Las historias conectan hechos, aparentemente aislados, que gracias a las herramientas de la ficción parecen la causa y el efecto de muchas situaciones. Así de tramposos son los relatos pero con ellos nos hacemos adultos o, quién sabe, quizá niños eternos.

Crea una historia con malos y que éstos sean inteligentes, perversos, terroríficos, porque así el bueno será mucho más bueno cuando les venza. Y, si pierde, siempre podrás echarle la culpa a los malos, por ser tan malos. Que no haya matices. Es importante que los malos sean muy malos y el bueno, muy bueno. A ninguno de tus lectores le interesa que, en el fondo, todo sea relativo. Los absolutos vencen cuando el relato se torna complejo. Por eso tienes que simplificar las voces de tus personajes. La claridad te hará ganador. Olvídate de pintar con pincel fino. Un brochazo nervioso, espontáneo, te permitirá llenar fácilmente los vacíos de tu relato y que, de esta manera, todo parezca cobrar sentido.

Y, sobre todo, cuando construyas historias, has de intentar mezclar en una extraña amalgama los diferentes elementos que reforzarán tu teoría, excluyendo aquellos que la puedan debilitar. Es tu mundo. En él los personajes pueden volar desafiando la gravedad o atravesar paredes, pueden hacerse invisibles con un simple gesto, pueden mentir si es necesario, pueden distorsionar mensajes y engañar al lector, pero es tu historia, ¿no? ¿Quién te puede negar el derecho a que viva tu historia en ese espacio que navega entre ficción y realidad? Lo importante es mezclar conceptos que apabullen al lector, que lo confundan, para que se quede con el trazo grueso, aquél que convierte la realidad en una mancha sin matices.

Crea una historia pero, a este acto creativo, no lo llames periodismo.

Em pots seguir al Twitter @blogsocietat i també al Facebook