Campeonato de Español Number One

portada-abc_ARAIMA20151030_0279_58

Ha comenzado la competición. No me refiero a la liga de fútbol, ni a la de baloncesto. No son los Juegos Olímpicos, ni los Mundiales de Atletismo. Estoy hablando de la competición de Español Number One. Ya están los participantes en la línea de salida: Mariano Rajoy, Albert Rivera y Pedro Sánchez. Pablo Iglesias ha preferido quedarse en la grada a la espera de que se agoten las fuerzas de sus oponentes. Y es que demostrar que se es más español que nadie, sin que se te acuse de dejarte llevar por el nacionalismo, no es fácil. ¿Cómo poner la bandera española más grande en los mítings sin que se note que apelas al nacionalista que todo votante lleva dentro? Resulta complicado, ciertamente. Supongo que la idea es no llamarlo nacionalismo, sino patriotismo. Preciosa palabra. Nadie llama patriota a Hitler cuando es necesario buscar metáforas que demonicen el proceso independentista catalán. Se usa entonces la palabra nacionalista y así el discurso del odio funciona mejor. Ya se sabe las connotaciones negativas que tiene la palabra nacionalista entre los no nacionalistas que ponen una bandera española en la Plaza Colón de Madrid de 290 metros cuadrados. Patriotismo, puro patriotismo.

Cuando Esperanza Aguirre dice que “hay que defender la gran nación española”, la derecha que no le tiene ganas, aplaude su patriotismo. En cambio, cuando cualquier político catalán se atreve a pronunciar la frase “Catalunya es una nación”, las hostias mesetarias se dan con la mano abierta y las venas se hinchan en los cuellos no nacionalistas de los patriotas mediáticos. Porque sólo hay una nación, la española, indisoluble como el Cola Cao en un litro de cemento, indestructible como una Constitución de tapa de acero y páginas de Nitruro de Boro, eterna como unas vacaciones con el ministro del Interior.

Pues nada, se abren las apuestas. ¿Quién será el Español Number One? ¿Quién será capaz de pronunciar la palabra España el mayor número de veces durante un minuto? Albert Rivera hizo ya esta semana, en una de sus numerosas apariciones, toda una demostración de nacionalismo (ups, perdón, patriotismo). No se había utilizado la palabra España tantas veces desde la extended version del “Viva España” que popularizó Aznar en la ducha cuando era follower de Manolo Escobar. Promete mucho este chico. Un gran patriota. No se sabe si Albert Rivera es de izquierdas, de derechas, de centro o padentro. Pero es un gran patriota. Como Juan Manuel de Prada cuando dijo que España es algo “superior a nuestra voluntad” (igual que las ganas de fumar, supongo). O como Alejo Vidal Quadras, que afirmó que España es “la matriz de nuestras libertades y derechos”. Claro, los franceses o los británicos no tienen esa matriz y por eso carecen de las garantías democráticas de las que gozan los españoles. Pobrecitos.

En fin, va a ser una campaña preciosa: Rajoy se vestirá de flamenca, Rivera se subirá a lomos de un caballo jerezano y Pedro Sánchez… bueno, Pedro Sánchez seguirá sin saber dónde está.

Em pots seguir al Twitter @blogsocietat i també al Facebook