Esto trata sobre el puteo #GraciasMontoro

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Estimado, o no, Montoro:

Si alguna vez un OVNI despistado me abdujera y un extraterrestre me pidiera que le explicara de qué va la película de nuestros días, lo tendría fácil. Me limitaría a decirle que va de putear. Así de simple. El puteo como clave en las relaciones, especialmente políticas, se ha convertido en moneda de cambio. Y no es un tema solamente nacional. Sólo hace falta ser espectador de cualquier informativo para darse cuenta de que vivimos en un insoportable intercambio de puteos.

Aznar putea a Rajoy. Lo sabes. De vez en cuando el incomparable pensador universal asoma su bigote en decadencia por los medios de comunicación para advertir a Rajoy (otro incomparable pensador universal) que no es lo suficientemente facha, que ha de darnos más caña a los catalanes, que con su balbuciente “¿y la europea?” hace el ridículo (como si él no hubiese dialogado con el patetismo decenas de veces cuando estuvo al frente del gobierno).

Rajoy putea a Mas y Mas putea a Rajoy. Rajoy también se putea a sí mismo, el problema es que no parece ser consciente. Esperanza Aguirre putea a todo el mundo. Gallardón puteó a Espe y Espe puteó a Gallardón y, después de tanto puteo, se fue puteado de la primera línea política para acabar como Consejero Permanente en el Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid, que es un puteo a la ciudadanía que asiste sorprendida, a la vez que puteada, a la siempre presente puerta giratoria. Cospedal tampoco se queda corta aunque en plan postureo francotiradora. Montoro ha puteado a De Guindos todo lo que ha podido. Fernández-Díaz… bueno, este come aparte. Su principal leit motiv vital es putear a todo aquél que se aleje de su visión monolítica de la realidad. El puteo como arte, la visión mística del puteo. Margallo, con sus paranoias seniles, putea al sentido común. Ya sabes: el menos común de los sentidos. Felipe González putea a Pedro Sánchez con sus peroratas de Dr. Strangelove. Monedero putea a Pablo Iglesias, Pablo Iglesias putea a Lluís Rabell y Lluís Rabell putea al Polònia con su poca gracia.

Duran i Lleida putea a Mas, a través de Twitter, de su blog o desde el Palace. Mas putea a Duran i Lleida aunque sea más sutil. La CUP putea a Mas y, de paso, a 1.600.000 personas que votaron sospechando que Mas era el candidato a ser presidente. Junts pel Sí, con Mas al frente, putea a la CUP echándole la culpa del enfriamiento del proceso. Junqueras putea a Mas adoptando un repentino estado de invisibilidad y Mas está puteado con todo el mundo porque no se siente apoyado.

La UEFA y la FIFA, inducidas por quienes todos sabemos, putean al Barça en diferentes frentes, mientras lo de siempre dicen que no se tiene que mezclar política y deporte, los mismos que aplauden que Rajoy parezca un holligan más en el descanso del Clásico y no el presidente de todos. Los culers puteamos a quien haga falta porque ya está bien de imposiciones y censura. La UEFA y la FIFA, con sus presidentes imputados, y Rajoy en plan troll del Marca, ¿van a darnos lecciones de corrección política? A cagar a la via! Eso sí, el Barça putea al Madrid con guatro golazos y Florentino se siente puteado por la prensa, la misma que putea a la afición con sus mentiras de central lechera.

¿Y tú? Tú eres ahora mismo el principal baluarte del independentismo porque cada vez que hablas, con tu voz de autotune youtubero, de cantante afónico de reggeaton, con tu voz que trepana cerebros, el proceso se mantiene vivo. Tú puteas a las farmacias y a los catalanes, así, en general. 

En fin, Montoro, no es que hayas metido la mano en la hucha catalana, ¡es que vives dentro de ella! Eres un okupa de nuestro dinero, eres el Shylock más chulapón que ha conocido ministerio alguno. Sigue así, por favor. Cuanto más hablas, más viva se mantiene la llama del afán independentista.

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