El Sexorcista

víctor

Estimado, o no, Víctor:

¡¡¡Porfi, déjame coger la idea para una serie!!! ¡¡¡Venga!!! ¡¡¡No utilices la falsa modestia!!! ¡¡¡Es genial!!!

Me imagino hasta el título: El Sexorcista (tendrá un poquito de sexo). Te explico en pocas palabras de qué irá. En la comarca de la Garrotxa se han producido en los últimos años fenómenos extraños. Todos los onces de septiembre disminuye inexplicablemente la población. Las calles de sus pueblos están literalmente vacías. ¿Te gusta hasta aquí? ¿No? Bueno, buscaré a algún productor que ponga pasta para fichar a… no sé… Scarlett Johansson y Ryan Gosling. ¿Mejor? Continúo: todos los onces de septiembre muchos habitantes de la Garrotxa desaparecen misteriosamente. Pero, no sólo eso, hay vecinos que afirman que los han visto subirse a coches y a autocares con camisetas amarillas o rojas o, también, con punteros de colores y, a continuación, abandonar el pueblo. Dicen, incluso, que parecían alegres. Mola, ¿eh? Me imagino la serie con la misma fotografía de la primera temporada de “True Detective”… o más exagerada aún. Look Blockbuster. Colores turquesa para las sombras y naranjas para las zonas altas… Mucho teleobjetivo… Poca profundidad de campo… Planos aéreos con drones… ¡¡¡Lo vamos a petar, Víctor!!! Pero, espera, espera… Lo mejor viene ahora. Resulta que, cuando los pueblos se quedan vacíos a mediodía, los curas cogen un bote de pintura y se dedican a pintar extrañas cruces en aquellas casas que aún parecen habitadas. Te has de imaginar al típico cura de peli de terror: sotana negra, mirada profunda, movimientos lentos pero decididos, caminar pesado y cara de mala hostia. Un poco como Fernández-Díaz de resaca, mirando cómo Marcelo le aparca el coche.

El episodio piloto, por supuesto, ha de servir para presentar a los protagonistas. Has de visualizar a una pareja joven, de unos veintitantos, guapos y que se pasan el día intercambiando fluidos (y no me refiero a la pasta de dientes). Él es votante del PP y ella de C’s. ¿Que cómo lo sabemos? Él dice frases sin sentido del tipo “es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde” y ella, simplemente, no tiene discurso. Pues bien, ambos están terriblemente mosqueados con el cura. Acaban de pintar la fachada y les jode que venga el colega a dibujarles una crucecita. Por eso, abandonan momentáneamente la limpieza de encías y el intercambio de fluidos, e investigan. ¡No te lo vas a creer! ¿Sabes por qué desaparecen todos los onces de septiembre los habitantes de la comarca? Los protas descubren que se van a una masiva reunión secreta que tiene lugar en Can Fanga (es el nombre de Barcelona en la serie) y que contempla rituales extraños… muy extraños… ¡no te puedes ni imaginar lo extraños que son estos rituales! ¿Y por qué los curas marcan las casas con cruces? Porque los que se quedan son unos herejes, unos blasfemos. Muy malotes, en definitiva. De esta manera, y a modo de penitencia, los habitantes de los pueblos que no van a Can Fanga son obligados a seguir otros rituales extraños como comer largas cebollas con un babero en el pecho y pegar a un tronco con un palo para que cague chucherías.

Víctor, lo vamos a petar, en serio. Ni “Los Soprano”, ni “The Wire”, nuestra serie sí que será un auténtico clásico. No olvides el nombre: “El Sexorcista”. Próximamente en HBO y Netflix. ¿Hablas tú con J.J. Abrams?

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