Carta a Pablo Iglesias #Plurinacionalidad

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Estimado, o no, Pablo Iglesias:

He leído que propones la creación de un Ministerio de la Plurinacionalidad que, como trabalenguas mola mucho, pero cuya función me resulta un tanto extraña. Si sirve para poner en contacto a diferentes nacionalidades y que hagan, por ejemplo, intercambios lingüísticos, ya está inventado. Se le llama Discoteca de Playa. Creo, incluso, que sus numerosos usuarios están pensando en crear la OIDP, un Organismo Internacional de Discotecas de Playa con sede en Ginebra (con Coca Cola).

No sé… Pablo… yo es que por lo que respecta a los inventos para que las naciones históricas encajen en España soy más escéptico que Marhuenda en una reunión de Tuppersex. Ya se ha intentado, ¿no? Que si la España de las autonomías, que si el “café para todos”, que si el cepillito de Alfonso Guerra para el Estatut de Catalunya… Se ha probado casi todo y mucha gente aún sigue pensando que los catalanes hablamos catalán con la idea sádica de molestar. Para empezar, ¿cuántas naciones crees tú que tiene España? Una sola, destino universal de todos los españoles, grande y libre… tengo la ligera impresión de que no. ¿Cuántas? ¿Cuatro? ¿Cinco? ¿Se pueden considerar los Starbucks naciones dentro de naciones porque hay muchos turistas, bebes cafés de Costa Rica y Ruanda y el chico holandés que te sirve el Espresso Macchiato es incapaz de escribir el nombre Meritxell? Quiero recordarte que Madrid tuvo que inventarse una bandera en 1983 o que la letra de su himno dice (y no es cachondeo):

Y en medio del medio,

capital de la esencia y potencia,

garajes, museos,

estadios, semáforos, bancos,

y vivan los muertos:

¡Madrid, metropol ideal

del dios del progreso!

Lo que pasa por ahí todo pasa

en mí, y por eso

funcionarios en mí y proletarios

y números, almas y masas

caen por su peso;

y yo soy todos y nadie,

político ensueño.

Y ése es mi anhelo,

que por algo se dice:

“De Madrid al cielo”.

Pues no, Pablo, no parece el himno de una nación escrito por alguien en el siglo XIX. “Y en medio del medio, capital de la esencia y potencia, garajes, museos, estadios, semáforos, bancos, y vivan los muertos” podría pasar por el spot de promoción de CSI Madrid pero nada más. De hecho, ya veo a Grissom en la sede del PP intentando averiguar quién se cargó los discos duros de Bárcenas.

En fin, Pablo, durante años muchos catalanes hemos reclamado que no se pusieran las manazas en nuestra cultura, en nuestro sistema educativo o en nuestra secular ansia de autogobierno. Crear Ministerios de Plurinacionalidad es dar alas a que, de repente, muchos crean que pertenecen a una nación que se creó un segundo después del Big Bang. Al final, es diluir aquello que ya se diluyó en la transición. Llegáis tarde, muy tarde. Eso sí, espero con gran expectación el día en el que Rajoy pronuncie por primera vez la palabra Plurinacionalidad. Si después se atreve con palabras como Puigdemont, la diversión puede ser completa.

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