Una comunicadora asocial #Catalanofobia

marina

Estimada, o no, Marina:

En primer lugar, déjame que te invite a un pequeño juego. Se trata de adivinar cuál de estas afirmaciones es cierta:

  1. “Cateto y sus hipotenusas” es el grupo musical favorito de Kiko Rivera.
  2. “¿Ca teto con mi shobre?” fue una frase que pronunció Rajoy en el patio de la guardería cuando se enfadó con Bárcenas (hay amistades que perduran toda la vida).
  3. Cateto es lo que uno no debe aparentar ser en Twitter.

Si lees el siguiente texto con cariño, tú misma podrás obtener la respuesta correcta.

Mira, Marina, creo que hay situaciones que, por obvias, pueden constituir un delito contra la inteligencia colectiva. Por ejemplo, que Carles Puigdemont (administrador de la cuenta de Twitter @KRLS) tiene el todo el derecho del mundo y de parte del universo, incluido el planeta Tatooine, a hablar en su lengua materna, queda fuera de toda duda. Es como discutir si el número Pi es 3,14159 o si la Tierra da vueltas alrededor del Sol. Ya sé que hay personas que creen que Pi es una marca de timbres o que la Tierra da vueltas alrededor de su ego pero es que entonces nos vamos de lleno a catetolandia, esa nación sin territorio pero con demasiados habitantes. Por otra parte, que hablar en catalán no es un signo de mala educación, también debería resultar diáfano para todas las mentes. Excepto, claro, si hablas con la boca llena después de haber comido un polvorón y se te ocurre gritar “paral·lelepípede” en una clase de matemáticas. Además, debería quedar claro que en pleno siglo XXI y en esta España, tan y tan, pero tan y tan, pero tan y tan y tan, abierta y cosmopolita, hablar en catalán no debería incitar al odio, ni a los catalanes (en tanto seres humanos), ni al catalán (en tanto decimocuarta lengua más hablada de la Unión Europea). Y es que, si estamos en ese maravilloso punto de convivencia, en el que hablar catalán fomenta el odio, lo mejor es que os vayáis comprando unos buenos tapones para los oídos o, mejor aún, que vayáis de la manita todos los catalanófobos a una buena librería y busquéis algún libro de autoayuda del tipo “Cómo enterrar los prejuicios bajo una capa gruesa de cordura y evitar así parecer xenófobo… o, peor aún, un cateto vocacional”.

Ya basta, Marina. No puede ser que una “comunicadora social” (tal como aseguras ser en tu perfil de Twitter) haga este tipo de manifestaciones. En primer lugar, porque todo experto de comunicación debería tener una mayor sensibilidad lingüística. Ni habéis entendido qué es una comunidad bilingüe, ni tenéis la más mínima curiosidad por entenderla. Y, en segundo lugar, porque ya que aseguras que trabajas en comunicación social, deberías saber que la lengua, precisamente, es una de las mayores herramientas de las que dispone una sociedad para lograr cierta cohesión. Ya basta, Marina. Ya basta.

En definitiva, si quieres censurar algo de Carles Puigdemont, hazlo con su cuenta de Twitter. KRLS parece el nombre de un androide de Star Wars. Otro día ya te diré quién actúa como el Imperio Galáctico.

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