¡Que se jodan! #GenocidasCulturales

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Estimada, o no, Mercedes:

Orgullosa, ¿no? Al menos lo pareces. Debes lamentar no poder hacerte un selfie encima de las personas que hablan asturianu, como si fuesen un trofeo de caza mayor. Así, posando con la mirada altiva y la barbilla apuntando al cielo. Con esa manía; llámalo manía, obsesión, psicopatología, de cargarse toda diversidad cultural. El problema es que habéis sobrevalorado más a Franco que a la gomina y los jerseys por encima del hombro. Qué diferente hubiese sido la Historia de este país si el momento que el exmonarca relata en el documental censurado por TVE, hubiese tenido otro desenlace. Imagina la siguiente escena cinematográfica:

INT-Habitación de Hospital-DÍA

Franco está postrado en la cama. Se encuentra rodeado de cables que le entran y salen por todos los orificios de su cuerpo. Todos. Parece un iPod con los cables de los auricurales enredados en un macronudo. El entonces príncipe le mira como diciendo: espero que no me pidan que desenrede esta mierda. Franco, con su hilo de voz aflautada cual pitufo resacoso, alarga su temblorosa mano hacia el príncipe y le coge con firmeza de lo que vendrían a ser los cataplines. Principescos pero cataplines, al fin y al cabo. El susodicho empieza a ponerse más rojo que Bárcenas en un cursillo de contabilidad. Por fin, Franco habla:

FRANCO

Olvídate de la mieeeeerda esa de la unidad de España.

Lo que os piiiido es que no toquéis los huevos.

Vigila que nadie rooooobe, que nadie se meta en

política para pillar cacho, que nadie se pierda en

puertas giratorias. Peeeero, sobre toooodo,

intenta que Kiko Rivera no grabe ningún disco.

Sí, ya lo sé. Todavía no había nacido. Pero ya que muchos lo consideráis un hombre avanzado a su tiempo, podría haber tenido este bonito detalle.

Mira, Mercedes, dais la impresión de que seguís fielmente el Principio de Andrea Fabra, que se puede resumir en la frase: “¡Que se jodan!”. Si no, resulta imposible entender esa fijación en eliminar del uso social, las lenguas que no son el castellano. Podría entender que viváis en medio de una larga dieta de austeridad cultural, que despreciéis aquello que no sois capaces de comprender y que denostéis cualquier intento de genialidad para sumergiros en una mediocridad intelectual difícil de defender. Lo que no soy capaz de digerir es que queráis hacer pasar por la piedra a los demás. Parafraseando a Luis Piedrahita: “el bable es loable, lo hable quien lo hable”.

Àlex

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