El extraño mundo de los “fobos”

 

mumu

Estimada, o no, Mumu:

¿Te puedo dar un pequeño y humilde consejo? Ni robes, ni prendas fuego a las toallas. En vez de eso, vete a nadar. Nada. Mucho. Cinco kilómetros. ¿Qué digo cinco? Veinte. Y cuando estés en alta mar, contempla la línea de costa a lo lejos. ¿Ves tierra firme? ¿Sí? ¿Se ve todo pequeñito, lejano, como si no existiese? ¿Lo ves? Perfecto. Pues así es tu capacidad para entender la realidad.

Ahora, ya puedes volver. Será cansado. Son otros veinte kilómetros. Pues eso es precisamente lo que les sucede a los “fobos” vocacionales. Se alejan tanto de la civilización que a veces llegan a un punto de no retorno.

Hay otra solución: que en vez de intentar regresar a la costa, te busques una isla pequeñita para vivir sola. Allí no encontrarás catalanes (excepto si hay un televisor para ver el Barça, claro). No tendrás que soportar esa terrible experiencia de escuchar catalán. Qué horror, ¿no? Si es que, tal como dice Rajoy: “somos sentimientos y tenemos seres humanos”. Porque ser humanos y tener sentimientos, se está poniendo cada vez más difícil. Al final, creemos que sólo somos humanos nosotros y, en consecuencia, únicamente nosotros podemos tener sentimientos. Así, somos los mejores y los más rápidos encontrando coartadas para despojar de humanidad y de sentimientos a los demás, por una razón tan básica como primitiva: son diferentes a nosotros. Son gordos, o calvos, o bajitos, o tartamudean, o son africanos, o son judíos, o son musulmanes, o son murcianos, o son catalanes, o son franceses, o son homosexuales, o son… Coartadas no faltan en mentalidades “fobas”. Esa premisa nos permite, a partir de entonces, negar sentimientos y humanidad a todos aquellos que no se circunscriben a nuestro pequeñito, gritón, ignorante y maleducado mundo de prejuicios. Y es cuando nacen las fobias: xenofobia, homofobia, catalanofobia… Pero no es fobia, no es miedo… es que, simplemente, somos imbéciles. Por eso, Mumu, lo mejor es una isla. Una isla en la que puedas reflexionar para darte cuenta de que, afortunadamente, hay muchos otros jóvenes que no se han alejado tanto de la orilla. Eso sí, si allá en alta mar, donde sólo se escucha el sonido de las olas, ves pasar un barco que lleve una bandera catalana, recuerda la frase que debes gritar: SI US PLAU!!! EM DEIXEU PUJAR-HI!!!

Àlex

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