Los cojones de Girauta

girauta

Estimado, o no, Juan Carlos:

He leído tu tweet y he sufrido un shock que ríete de Cristiano Ronaldo cuando entra en un ascensor y descubre que no hay espejo. Dices que en Catalunya los cojones los habéis puesto vosotros. La pregunta resulta obvia: ¿incluye también esa inversión en cojones a Inés Arrimadas? No sé… he buscado vídeos en YouTube para comprobar si en las largas sesiones parlamentarias le empieza a aparecer la sombra de la barba en su piel pero no he tenido éxito en mis investigaciones youtuberas. Tampoco tiene voz de tenor y juraría que es capaz de hacer dos cosas a la vez, como perder unas elecciones y pensar que ha ganado. Ya sé que las operaciones de cambio de sexo han mejorado mucho pero… no sé… Juan Carlos… estaría bien que nos aclarases a qué te refieres con eso de que habéis puesto los cojones. Porque… exactamente, ¿dónde los habéis puesto? Las personas más o menos educadas los suelen llevar bajo los calzoncillos y sólo los sacan a pasear en ocasiones especiales (llámalos calzoncillos, slips, bóxers, tangas, ley Wert…). Por eso me extraña que escribas un tweet para anunciar a la militancia que habéis puesto los cojones pero después no digas dónde. Y la gente tiene derecho a estar informada. Que no acabéis de aclarar si sois de izquierdas o derechas… pase. Pero que anuncies a bombo y platillo que vuestra principal baza electoral es haber puesto los cojones, sin especificar el lugar exacto, puede parecer fraude electoral.

Y es que los cojones se pueden poner en muchos sitios. En sustitución de la memoria, por ejemplo, pueden provocar que pactes con quien antes habías puesto a parir. También puedes poner los cojones en el lugar en el que antes habitaba la apertura mental de un escolar que se educó en la inmersión lingüística y que ahora critica el hecho de hablar catalán y castellano perfectamente. En todo caso, esta disonancia cognitiva debe ser producto del mencionado desplazamiento cojonil. Pero el peor lugar en el que uno puede poner los cojones es en el interior del cráneo, sustituyendo las funciones normales del cerebro. Porque ya sabes que hay muchos cojonfollowers que sueltan frases del tipo “por mis cojones que estos catalanes no se independizan” y después hablan de lo intolerantes que somos los independentistas.

En fin, Juan Carlos, a mí no me interesan los políticos que alardean de cojones porque, al final, todos los hombres tenemos los mismos. Si no me he descontado son dos. Son coproductores de espermatozoides y de testosterona pero no sirven, ni para realizar lecturas correctas de la realidad, con el fin de mejorarla; ni para proponer modelos de sociedad que procedan de la reflexión política. Puedo estar equivocado, pero estas funciones cognitivas proceden del cerebro, algo de lo que no alardeas de haber puesto en Catalunya. Quizá algún día veamos un titular tuyo en algún periódico que diga: “por mi cerebro que estos catalanes no se independizan”. De momento, sin embargo, me temo que nos tendremos que conformar con la acción política de tus cojones. Bueno, al menos hay uno en la izquierda y otro en la derecha, como la ambivalente ideología de Ciudadanos. Eso sí, otro día estaría bien que explicases la relación entre cojones y españolidad.

Àlex

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