Inopia no es un nombre de colonia

candela

Estimada, o no, Candela:

¡Cuánta razón tienes! Yo, como catalán, tengo un Lamborghini para pasear los días laborables mientras tú trabajas a destajo. Eso sí, los días de lluvia prefiero coger el Porsche. No me preguntes por qué. Bastante preocupado estoy en pedir hora para hacerme la manicura a costa de los pobres españoles.

Si es que es verdad, hay que agradecerle a Montoro la enorme aportación económica que nos ha hecho. A partir de ahora, deberíamos cambiarle el nombre a Catalunya y llamarla Legolunya. ¡Todo es tan perfecto y lleno de color gracias a las generosas inversiones del Estado! ¿Sabes que te digo? Estoy pensando en venderme el Lamborghini y el Porsche con el objetivo de disfrutar de la comodidad de los trenes de cercanías de la RENFE. No sé si Marhuenda o Inda os han explicado que hay una enorme lista de espera para gozar de los lujos y la puntualidad de la línea que va de Puigcerdà a Barcelona. Impresionante, de verdad. Ríete del Orient Express o del Palace on Wheels.

Y es que no te puedes ni imaginar lo agradecidos que estamos al Estado español. Bueno… supongo que ya se ve todos los onces de septiembre lo profundamente agradecidos que estamos. Es impresionante que dos millones de personas se lancen a las calles para exigir que podamos seguir perteneciendo a España. Las consignas que se gritan son muy claras: ¡¡¡Su!!! ¡¡¡Super!!! ¡¡¡Superávit fiscal!!! Resulta emocionante ver a familias enteras gritando el nombre de Montoro. De verdad… es que lo recuerdo y se me llenan los ojos de lágrimas. No sé si sabes que hay una recogida de firmas para que le den la Creu de Sant Jordi y cambien el nombre de Plaça Catalunya por Plaça Montoro. Bueno, sobre hacerle un busto gigante y ponerlo encima de la Sagrada Familia hay cierta controversia. Algunos arquitectos afirman que el tamaño de las orejas podría provocar un efecto devastador en los días de viento. Sin embargo, la famosa Escolania de Montserrat ha empezado a integrar su inconfundible voz de Alvin y sus amigas ardillas en las interpretaciones del “Virolai”. Si es que es tan y tan majo el amigo Cristóbal. Y humilde… ¡Qué humilde! ¡Y generoso con las clases más populares! Y ya no te digo Rajoy. Cuando afirmó que le gustan los catalanes porque “hacemos cosas” me sentí muy identificado con semejante muestra de amor y emocionalmente integrado en el destino universal de todos los españoles.

En fin, Candela… no sé qué quieres que te diga… uno puede vivir engañado, muy engañado o en la inopia más profunda. Pero permíteme un humilde consejo: si alguna vez has tenido una discusión con tu pareja, ha ido al banco para cancelar la cuenta corriente en común, te ha dado el dinero que te corresponde, ha puesto todas sus pertenencias en cajas de cartón, su ropa está perfectamente doblada en varias maletas y ha levantado orgulloso el dedo corazón, no se te ocurra formularle la pregunta: ¿cuándo volverás de vacaciones?

Àlex

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