En Rajoy Mariano persona primera

rajoy4

Yo vivía con mi nariz felizmente pegada a los libros de los registros de la propiedad. Fui el registrador de la propiedad más joven de España. Un honor. Tenía ante mí una vida ordenada, previsible pero ordenada. Como cuando hice la mili. Limpiaba las escaleras de la Capitanía General de Valencia con diligencia y sabía perfectamente cómo sería mi jornada al día siguiente, y al otro, y al otro… Orden, disciplina… ¿aburrimiento? Quizá, pero soy un hombre de orden y registrar propiedades tenía exactamente ese proyecto vital que ahora tanto echo de menos.

Mariano, tú vales” debió decirme alguien jugando a cartas. Quizá lo hizo con buena intención pero no sabía que su consejo iba a introducirme en la política, espacio mental en el que jamás debí meterme.

Me acusan de hablar como Yoda pero somos sentimientos y tenemos personas humanas. Ya sé que a veces salen unos pequeños hilitos de mis palabras, como cuando llamé Rodrigo Pérez Rubalcaba a quien todos conocen como Alfredo o que confundo a los inversores con inversobres pero es que it’s very difficult, todo esto. Yo lo que intento es transmitir un mensaje de esperanza a todos los españoles, aunque luego afirme que ETA es una gran nación o que confunda al gobierno peruano con el cubano. Sin embargo, aún debo escuchar el chascarrillo que me gritan por la calle: ¿y la europea? Sé que cuando me preguntan por Bárcenas… ya tal y que leo lo que me pongan por delante aunque sea un fin de la cita. Pero a mí lo que me gusta es saludarme a mí mismo en la tribuna del Congreso o intentar descifrar mi letra, lo cual os puedo asegurar, no siempre es fácil. Tiene mérito, ¿no?

Al final, se trata de servir a España porque los españoles son muy españoles y mucho españoles. Y servir a España con honestidad porque, tal como dije, lo que hemos hecho ha sido engañar a la gente. También hay que fabricar máquinas que nos permitan seguir fabricando máquinas, porque lo que no va a hacer nunca una máquina es fabricar máquinas. El otro día fui a poner gasolina y el surtidor me habló: “ha elegido usted gasolina de 95”. Fijaros lo que pueden hacer las máquinas. Quizá podrían evitar la independencia de Catalunya. Y es que a mí me gustan los catalanes porque hacen cosas. Aunque esto no es como el agua que cae del cielo sin que se sepa exactamente por qué. Es más bien como cuando piensas que a veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión, que también es tomar una decisión. Y eso es lo que he hecho con Catalunya. Porque España es un gran país y tiene españoles, ya que una cosa es ser solidario, y otra es serlo a cambio de nada. Por eso no sé por qué razón me acusáis de ser un mal comunicador. Un vaso es un vaso y un plato es un plato. Y un registrador de la propiedad es un registrador de la propiedad. Nadie me dijo en las oposiciones que debía dar discursos como Martin Burger King. ¿Os gusta este chiste? No descartéis que algún día lo explique sin querer.

Àlex

Em pots seguir al Twitter @blogsocietat i també al Facebook