Es raro #España

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Es raro. Quizá pueda parecer normal, pero es raro. Es raro, por ejemplo, relacionarse con delincuentes. Muy pocas personas se relacionan diariamente con delincuentes o con imputados. Si miras los informativos o lees los periódicos, uno puede llevarse la falsa impresión de que todas las familias tienen a un delincuente en casa. Y no es cierto. Es raro. Te pueden poner una multa de tráfico por aparcar mal o una sanción por llevar a tu perro sin bozal pero que tu hermana esté siendo juzgada… es raro. Muy pocas personas pasan por la triste experiencia de que un familiar tan próximo esté sentado en el banquillo de los acusados. Es raro. Lo siento, al menos a mí me parece raro.

También es raro tener amigos que hayan usado tarjetas black. La inmensa mayoría de la población española no tiene amigos que usen tarjetas black, no conoce a ningún empresario que haya sido nombrado consejero de una Caja rescatada con dinero público y que haya concedido créditos en condiciones ventajosas a empresas suyas, ni envía mensajes cariñosos a personas relacionadas con redes de corrupción. Es raro. Es muy raro. Como raro es llamarle compi yogui. ¡Joder, es muy raro!

Es raro tener a un cuñado que lo haya sido todo en el deporte y que ahora se ponga unas gafas extravagantes para que se hable más de las gafas que de sus sospechosas acciones. Es raro. Es raro no recordar nada. Ya sabemos que uno puede olvidar lo que comió ayer o dónde guardó las entradas para un concierto que compró hace meses pero no recordar que envió correos electrónicos a la amiga de su suegro, es raro. Especialmente si le has facilitado el número de tu cuenta bancaria. Puedes no recordar haberle pasado la receta de los Jamoncitos del pollo al curry o el selfie que te hiciste, pero tu cuenta bancaria, ¿no lo recuerdas? Es raro. Es raro repetir tantas veces no recuerdo, no sé, no me consta. Y es raro no tener ni idea de las actividades de tu marido. Es raro. Como cazar elefantes. No sólo es raro, sino que es una monstruosidad.

Es raro que el presidente del gobierno tenga tantos lapsus. No es normal. Hay profesores y periodistas que se pasan el día hablando y que no acumulan ni el uno por ciento de sus lapsus. Y eso sin tener en cuenta las horas y horas durante las que explican conceptos infinitamente más difíciles sin llegar a la conclusión de que un vaso es un vaso y un plato es un plato. ¡Y por muy fan que seas de este señor, deberías admitir de una vez por todas que es muy raro!

Es raro que algunos partidos no sean catalogados de organización criminal, a pesar de los numerosos casos de corrupción que les afectan. Es raro que el Tribunal Constitucional se reúna con extrema urgencia para dictar sentencia en algunos casos y que tarde tanto en otros. Es raro. Es raro que sólo se pueda hablar en castellano en el Congreso. Es raro que se inventen idiomas y les llamen lapao. Es raro que no se pueda realizar un referéndum de autodeterminación bajo la coartada de que la Constitución no lo permite y que en una noche los dos principales partidos la cambien porque una señora alemana así lo dicta. Es raro que después de leyes mordaza y reformas laborales agresivas, salpicadas de nombres como Bankia, Baltar, Astapa, Arcos, Bárcenas, Fabra, Faycán, Gürtel, Palma Arena, Nóos, Pokémon o Púnica (entre muchos otros) nuestra principal revolución sean frases de 140 caracteres. Es raro. Y más raro aún es que esta gente siga obteniendo millones de votos. ¿Es raro o no, compi yoguis?

Àlex

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