Catalanofobia y peces lanceta

cata

Estimados, o no, hiperventilados:

No hay un sólo estudio científico que demuestre que escuchar durante unos segundos una de las 5000 lenguas que se hablan en el mundo cause trastornos cerebrales. Ni siquiera en el Reader’s Digest o en el Muy interesante. Sí que hay estudios científicos que demuestran que la falta de cerebro impide realizar determinadas actividades. Hablo, por ejemplo, del pez lanceta. Su cordón nervioso es ligeramente más grande en la región de la cabeza que en el resto del cuerpo. Podemos concluir, por lo tanto, que no tiene cerebro propiamente dicho. Por no tener, no tiene ojos, mandíbulas o esqueleto. Sería, en consecuencia, un descerebrado incapaz de entender el entorno en el que vive. Uno podría pensar que su presencia en este mundo carece de utilidad. Pues no es cierto. El pez lanceta tiene dos grandes virtudes. La primera es que no se trata de un animal intolerante, xenófobo o asocial. Jamás escribirá tuits repugnantes, pronunciará discursos lamentables, intoxicará con informaciones falsas o reaccionará de manera primitiva ante la escucha de ninguna lengua (tampoco el catalán). Quizá podréis argumentar que lo hace porque no tiene cerebro. Seguramente es así. Para escribir tuits repugnantes, pronunciar discursos lamentables, intoxicar con informaciones falsas o reaccionar de manera primitiva ante la escucha de una lengua (incluida el catalán) se necesita un cerebro mínimamente evolucionado. Ya sabéis, con su cerebelo, sus lóbulos, su puente troncoencefálico, su bulbo raquídeo y sus preciosos dos hemisferios. Cerebro que no sólo permite evitar embarazosos momentos como defecar en público, sino que además acerca a valores como la empatía o la capacidad para apreciar la diversidad lingüística y cultural. El cerebro, sin embargo, es similar a un músculo. Si no se ejercita, pierde su tono. Se vuelve endeble, flojucho, falto de fuerza… ¿Y cómo se ejercita el cerebro?, os estaréis preguntando. Muy fácil. Para empezar hay que beber agua. Sí, bebiendo agua se ejercita el cerebro. Por ejemplo, cada vez que oigáis hablar en catalán y experimentéis esa reacción psicosomática agresiva e inculta, coged un vaso, llenadlo de agua y bebed. Así mantendréis la boca cerrada y las manos ocupadas evitando la tentación de decir o escribir chorradas. Glu, glu, glu. Además, durante esos segundos durante los cuales os hidratéis, quizá le deis tiempo a vuestras sinapsis para que funcionen correctamente. Glu, glu, glu.

Ah, me olvidaba de deciros la gran segunda utilidad del pez lanceta. Su presencia en el agua indica la buena salud de ésta. Justo al revés de la presencia de algunos usuarios en Twitter, que demuestran la mala salud de la tolerancia y de la cultura en España.

Àlex

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