Ministro en ficciones #FernándezDíaz

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Estimado, o no, ministro “en ficciones”:

¿También eres aficionado a los refranes? ¡¡¡Cómo mola!!! ¡¡¡Me encanta!!! Los refranes son los primeros tuits de la historia. ¿Sabes que hay casi cien mil refranes registrados en lengua castellana? La literatura clásica viene acompañada de ellos desde el siglo XIV, cuando todavía no se habían inventado los asistentes de aparcamiento en los coches. Lo cierto es que muchas veces condensan la sabiduría popular. “A palabras necias, oídos sordos”, “aprendiz de todo y oficial de nada”, “cada loco con su tema”, “cada persona es dueña de su silencio y esclava de sus palabras” y, sobre todo, “a Dios rogando y con el mazo dando”. ¡¡¡Si es que todos te definen tanto!!! Bueno, a ti y a unos cuantos.

No lo sé, ministro, pero tras los terribles atentados de Bruselas, uno espera que los representantes políticos realicen cuatro acciones. La primera, verbalizar la más grande de las sensibilidades ante las víctimas y sus familiares, expresando el dolor que sienten los españoles ante semejante tragedia. La segunda, condenar sin paliativos la violencia. La tercera, calmar a la población asegurando que los servicios secretos y las fuerzas de seguridad del Estado trabajan para que estas situaciones no se produzcan en suelo español. Y, la cuarta, ponerse a disposición de los servicios secretos de los demás países para colaborar en la lucha antiterrorista. ¡¡¡Es de manual!!! ¿En serio crees que un ministro debe sacar el refranero en una situación como ésta y, además, con ese refrán tan carente de sentido común? Pues suerte que no se te ocurrió decir “donde las dan las toman” o “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”.

Quizá me salté alguna clase de catequesis. Quizá me preocupaba más ir a jugar a fútbol con mi camiseta de Cruyff que escuchar las palabras de mi catequista. Sin embargo, tengo la sospecha que el cristianismo, del que tanto haces gala, promueve unos valores muy diferentes. Por eso, en mi muy modesta opinión, creo que te podrías ahorrar las medallas a la Virgen y sustituirlas por un poquito de empatía y sensibilidad. Ya que, “en bocas cerradas, no entran moscas”, “en todas partes cuecen habas” y “no hay peor sordo que el que no quiere oír”. Y es que, si sigues tirando de refranes, al final quizá se te escape alguna frase de Homer Simpson: “¿y si hemos elegido la religión equivocada? Sólo estaríamos enfadando a Dios, más y más cada semana”.

Àlex

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