Jiler no es un medicamento

luis

Estimado, o no, Luis:

No me lo has puesto fácil. He tardado bastante en saber a qué te referías con eso de “Jiler”. Como mis conocimientos en videojuegos son muy escasos, he pensado que se trataba de algún personaje tipo Mario Bros. Sin embargo, al no encontrar ninguna referencia en los vídeos youtuberos de los gamers más conocidos, me he mirado el vademécum de los medicamentos. No sé… me sonaba eso de “tómese un Jiler después de cada comida”… pero, tampoco. No es un medicamento. Por un momento, he pensado también que se trataba de algún personaje de Star Wars. He consultado las páginas de fandom y, no sé por qué razón, he acabado viendo el inicio de “La guarra de las galaxias”. Cuando he comprobado lo mucho que se encendían los sables láser, me he dado por vencido. ¿Jiler? ¿Jiler? ¿El delantero centro del Borussia Mönchengladbach? Al final, me ha venido la luz de la inspiración y he podido adivinar que te referías a Hitler. Adolf Hitler. ¡Bravo!

Que “Tarda” es Joan Tardà y “Es querrá” no es “qué querrá”, sino que es “Esquerra” me ha costado menos de descifrar. Aunque, algún punto y alguna coma en tu texto, se agradecería bastante. Dicho desde el respeto, eso sí. Sieg Fail!

Otra vez Hitler, ¿no? Qué poco original. Hitler es ese personaje al que siempre se utiliza para comparar con cualquier cosa que no gusta, especialmente si uno es unionista y lo que le pide el cuerpo es desprestigiar el proceso independentista. Cosa curiosa, por cierto. Porque si alguien no era muy dado a que la gente votase fue Hitler. Sin embargo, en las diadas jamás, absolutamente jamás, se han gritado consignas afirmando que Rajoy es como Hitler porque nos impide votar. Cosas del sentido común, supongo. El menos común de los sentidos, en ocasiones.

Hitler es el personaje perfecto para utilizar como símil demagógico. Hay dos razones muy claras: fue un monstruo y perdió. Sería el malo cinematográfico perfecto. Además, para los que no poseen demasiados conocimientos sobre Historia resulta maravilloso porque, después del monstruo de las galletas de Barrio Sésamo, es el monstruo más conocido (bueno… algunos no saben muy bien cómo se escribe su apellido… ejem… ejem). Nadie habla de Truman, que ordenó el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, o de George Bush, responsable directo de la muerte de 841.000 personas en la Guerra de Irak. Una guerra que se ha demostrado que se inició basándose en informes falsos. Al parecer, no son malotes a los que uno tenga tentación de referirse cuando se habla del proceso de independencia catalán. Born in the USA!!!

Pero de todos los grandísimos malnacidos a los que uno puede hacer referencia en un ataque de demagogia, hay uno que no suele aparecer: Francisco Franco Bahamonde, caudillo por la gracia de Dios (aunque muchos todavía no hemos sabido captar dónde estaba la gracia). Franco es un poco como la Viagra: muchos la tienen muy presente cuando es cuestión de joder, pero pocos la mencionan cuando se trata de recordar las veces que ayudó. Pues sí, Franco fue también un monstruo. El problema es que ganó, venció a la democracia y a las libertades. Después de la segunda Guerra Mundial los aliados miraron hacia otro lado, como si los Pirineos fuesen poco menos que insalvables. Y Franco se perpetuó, le cogió la mano al campechano, le dijo que se enrollara y que procurara que todos viviéramos muy unidos y, finalmente, murió en la cama. El sueño de todo dictador.

¿Y por qué en el ranking de demagogia gana Hitler por goleada? ¿Es por esa mierda de bigotito que lucía? No creo. El bigote de Franco tampoco era un mostacho imponente. Seguramente le salió porque se comió algo que estaba caducado (guiño de ojo). ¿Es por la voz del alemán? Tampoco creo. Si Franco se hubiese dedicado al doblaje, no hubiese sido la voz de Darth Vader. Le hubiese pegado más… no sé… el de cualquier princesa Disney. Por lo tanto, concluyo que entre Hitler y Franco tampoco había muchas diferencias. La razón debe ser otra. ¡Ah, claro! Franco está enterrado bajo una losa que pesa toneladas pero en este país todavía hay personas que mueven las caderas al ritmo de ese hit veraniego que es el “Cara al sol”. Por eso Franco es para algunos ese gurú al que no se identifica como un malo, malote. Pues nada. Franco, ese hombre. El que dio un golpe de estado contra una democracia. El que firmó sentencias de muerte hasta poco antes de morir. El que hizo de la venganza su leit motiv principal.

Pues mira, ¿sabes qué te digo? Prefiero que, como independentista, me llames “Jiler”. Y es que, como nombre para un grupo heavy, no suena nada mal. Long life to rock’n’roll!!! 

Àlex

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